Alquiler seguro: ¿Es legal cobrar el IBI a mi inquilino?

Una de las dudas más habituales entre los propietarios de inmuebles es la de si se puede repercutir algunos gastos a los arrendatarios, sobre todo si se puede cobrar el IBI al inquilino. Es por eso que en este artículo te ayudamos a salir de dudas y te explicamos todo lo que debes saber al respecto. ¡Sigue leyendo para más información!

¿Qué es el IBI y para qué sirve?

En el momento de adquirir una vivienda, uno de los nuevos gastos que debe asumir el propietario es el del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (o lo que es lo mismo, el IBI). Este es un tipo de impuesto local —aunque se grava en todo el país—, lo que significa que cada municipio establece su valor, además supone un parte muy importante para la recaudación de los ayuntamientos. Además, este impuesto no solo afecta a las viviendas, sino también a las plazas de aparcamiento, trasteros, tiendas, despachos y, como su nombre indica, a cualquier bien inmueble. Como indicábamos más arriba, su valor varía en función de cada municipio y para realizar su cálculo debes tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Valor catastral del inmueble: Este suma el valor del suelo y el valor de construcción (base imponible).
  • Tipo impositivo de cada ayuntamiento: Dentro de unos márgenes que han sido fijados por la Ley de Haciendas Locales.

El IBI es un impuesto que se paga de forma anual y su valor puede variar entre un año y otro como consecuencia de la evolución de los valores del mercado de viviendas. Ahora bien, ¿qué ocurre si alquilas tu inmueble? ¿Quién paga IBI: inquilino o propietario? Lo vemos, a continuación.

¿Es legal cobrar el IBI al inquilino?

Ahora que ya sabes en qué consiste este impuesto, procedemos a aclarar si el IBI lo paga el inquilino o el propietario y si, en el primero de los casos, es legal dejar el IBI a cargo del inquilino. La respuesta al interrogante del encabezado es sí. Repercutir IBI al inquilino es legal ya que no aparece especificado lo contrario en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), la cual sí se pronuncia sobre otros gastos y su obligación para los propietarios. Ahora bien, lo más habitual es que sea el propietario quien lo pague debido a que se trata de un tributo que afecta a su propiedad. En caso contrario, deberá quedar especificado en función del acuerdo al que lleguen las dos partes involucradas. Es decir, este pago debe constar por escrito en el contrato de alquiler y ser firmado por arrendador y arrendatario.

¿Cómo repercutir IBI al inquilino?

Como indicábamos más arriba, se puede cobrar el IBI al inquilino, aunque desde SEAG siempre recomendamos al propietario que, en la medida de lo posible, asuma todos los gastos que estén titularizados a su nombre, en lugar de delegarlos a los inquilinos. Por experiencia, siempre resulta más aconsejable que el inquilino pague una única renta mensual que cubra los gastos (por ejemplo, IBI, tasas, seguros y comunidad), incluso aunque esta última no pueda modificarse en el caso de haber variaciones tras las revisiones anuales de cada impuesto. En cualquier caso, si estás convencido de repercutir IBI al inquilino por separado, entonces lo que debes hacer es indicarlo en el contrato de alquiler y contar con el mutuo acuerdo de tu inquilino, quien debe firmar el contrato. Esto es algo que aparece especificado en el artículo 20 de la Ley de Arrendamientos Urbanos donde se indica que se podrán pactar los gastos generales entre arrendador y arrendatario.

¿Quién paga el IBI en una compraventa?

Otra cuestión aparte es la de quién debe pagar el IBI en una operación de compraventa. Por ejemplo, si adquieres tu primera vivienda o si eres inversor y estás comprando una vivienda para alquilarla es importante que conozcas estos detalles, y esto es algo de lo que nos informa José María Alfaro, gerente de la inmobiliaria Nuevo Milenio, coordinador de BPI Madrid y miembro de la directiva de FAI (Federación de Asociaciones Inmobiliarias), a través de un vídeo en el que explica quién paga el IBI en una compraventa. Míralo para más información:

¿Puedo desgravar el IBI al presentar la declaración de la renta?

Afortunadamente, aunque no repercutas el IBI al inquilino, debes saber que cuentas con la ventaja de poder desgravarlo en la declaración de la renta como un gasto más dentro de los rendimientos del capital inmobiliario. Esto es algo que aparece contemplado en la Ley 35/2006, de 28 de noviembre y, por supuesto, para que la deducción sea tenida en cuenta debes especificarlo en la casilla correspondiente.

¿Qué es un alquiler seguro y cómo solicitarlo?

Tanto si deseas alquilar tu vivienda entera como por habitaciones en Sociedad Española del Alquiler Garantizado (SEAG) podemos ayudarte. Nuestro servicio es mejor que un seguro de alquiler al garantizarte tu total tranquilidad frente a un posible impago. En caso de que esto ocurra seguirás cobrando tu cuota de manera indefinida hasta la recuperación de la vivienda, ¡y sin necesidad de esperar sentencia!, por lo que tu inversión no tendrá pérdidas. Además, nuestro servicio de garantía indefinida frente al impago incluye, también, protección jurídica integral para llevar a cabo todos los trámites derivados de una reclamación por impago de alquiler.

Nuestro equipo de abogados especializados te asesorará en todo momento y resolverá todas tus dudas si lo necesitas, y no solo eso, también asumimos todos los gastos notariales y tasas judiciales. Por otro lado, a diferencia de un seguro de alquiler, compensamos todos los daños sufridos por actos de vandalismo en tu inmueble alquilado hasta los 3.000 € desde el primer euro. Es decir, en SEAG no imponemos franquicias. ¿Necesitas más información? Contacta con nuestro equipo sin compromiso. ¡Estamos aquí para ayudarte!

Le han denegado el seguro de alquiler a mis inquilinos, ¿Por qué puede ser?

La operación de alquilar una vivienda puede traer consigo importantes quebraderos de cabeza. Para prevenir esto, la mayoría de los propietarios optan por contratar un seguro de alquiler o una garantía de impago. Estas entidades garantizan la renta al propietario en caso de impago de alquiler por parte del inquilino, además de que cubren los gastos derivados del proceso judicial. Todos estos beneficios justifican que como propietario sea altamente recomendable que contrates una garantía como esta, pero ¿qué requisitos deberán los inquilinos para que aprueben este seguro de alquiler? 

Lo primero que debes saber es que los seguros suelen filtrar los posibles inquilinos que tendrías para tu piso, si aún no lo has alquilado. De hecho, si te encuentras en este punto no vas a tener ningún problema en contratar un seguro, y es que ellos mismos se van a encargar de que esta parte de la operación salga bien. Sin embargo, si ya tienes inquilino en tu vivienda y quieres contratar un seguro de alquiler posteriormente, es posible que te encuentres con algunas trabas para asegurar tu renta. 

Así, la entidad hará un estudio de solvencia al arrendatario, y de salir este poco favorable no aceptaran asegurar la operación. Con esto queremos decir que el inquilino esté registrado en el listado de morosos o que, sencillamente, resulte “poco solvente”, lo que en general significa que necesitará aportar más del 40% de sus ingresos mensuales al pago del alquiler. 

El dato que tiene mayor peso es la antigüedad del contrato laboral. Además, es muy posible que la aseguradora requiera de documentación específica al respecto como la Vida Laboral. 

Así, lo más recomendable es contratar un seguro de alquiler antes de firmar el contrato, puesto que de esta forma no solamente te ahorras todas estas problemáticas, sino que además el mismo seguro podrá ayudarte a buscar al inquilino idóneo, previniendo justamente que se produzcan situaciones de impago al comprobar ellos mismos si el candidato tiene más o menos posibilidades de dejar de pagar la renta. 

SEAG es la empresa de servicios jurídicos, de referencia en España, que garantiza el alquiler seguro de tu vivienda.

¿Qué diferencias hay entre un seguro de alquiler y uno de hogar?

A la hora de hablar de seguros en una vivienda es normal que haya confusiones, teniendo en cuenta la gran variedad de opciones que podemos encontrar en el mercado y que muchas de ellas están entremezcladas entre sí. En este artículo queremos darte las claves para ayudarte a entender cuáles son las diferencias entre un seguro de hogar y alquiler. Te explicamos qué cubre cada seguro y quién debe hacerse cargo de él. ¡Sigue leyendo para más información!

¿Qué es un seguro de hogar?

Al responder a qué es un seguro de hogar lo primero que debes tener claro es que, como su nombre indica, sirve para garantizar tu vivienda. En concreto, el continente y el contenido, pero también la responsabilidad civil, es por ello que se trata de un seguro imprescindible. El continente y el contenido se refiere a todo aquello que se encuentra dentro de la vivienda (incluida la propia vivienda o partes no móviles), como pueden ser los muebles, los electrodomésticos, joyas y otros objetos de valor. La garantía de responsabilidad civil, por otro lado, cubre cualquier daño —material o personal— que el inquilino, las personas bajo su cargo, mascotas y la misma vivienda puedan ocasionar a terceros. En definitiva, el seguro del hogar te permite vivir sin preocuparte de los imprevistos que puedan ocurrir en la vivienda ya que se encarga de protegerla de los riesgos que pueda sufrir, tanto el continente como el contenido; y de los daños que puedas ocasionar.

¿Quién paga el seguro de hogar en un alquiler?

El seguro del hogar no es obligatorio, aunque sí muy recomendado. Por lo general suele ser obligatorio para el propietario a la hora de adquirir una hipoteca, aunque tras el año se acaba la obligación contractual en muchos casos. Por otro lado, el propietario puede exigir a los inquilinos que paguen una parte del seguro del hogar para alquilar la vivienda. Hay que tener en cuenta que las diferentes garantías del seguro del hogar (contenido, continente y responsabilidad civil) no tienen por qué ser pagadas por la misma persona, de hecho, lo más habitual es que el propietario se haga cargo del continente (que cubre la vivienda misma, así como los daños que puedan sufrir las paredes e instalaciones fijas en el interior) y que el inquilino se ocupe del contenido y de la responsabilidad civil.

¿Qué es un seguro de impago de alquiler?

Un seguro de impago de alquiler (o seguro de alquiler) es aquel que está destinado a garantizar el cobro de las cuotas al propietario en caso de sufrir un impago del alquiler. Este tipo de seguro se dirige al ámbito contractual y puede cubrir daños físicos en la vivienda en algunas ocasiones, dependiendo de la póliza contratada en cuestión, aunque lo más habitual es que no estén incluidos. El seguro de impago de alquiler puede incluir así mismo en su póliza, y a modo de añadido, el pago de los suministros.

¿Quién tiene que pagar el seguro de impago de alquiler?

El encargado de pagar el seguro de impago de alquiler es el propietario, aunque siempre se puede llegar a un acuerdo con el inquilino teniendo en cuenta que la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) señala que las partes pueden pactar cualquier tipo de garantía. Ahora bien, hay que tener en cuenta que en caso de que se produzca un impago de alquiler, lo más lógico es que también se deje de pagar la parte correspondiente de dicho seguro, por lo que no tiene demasiado sentido. En cualquier caso, el seguro de impago de alquiler no es obligatorio y la elección del mismo depende de la tolerancia al riesgo de cada quien y del deseo de seguridad financiera.

Seguro hogar y alquiler: principales diferencias

Como habrás podido observar, lo cierto es que no tienen nada que ver entre sí. Es por esta razón por la cual, como propietario, puedes contratar ambas opciones si así lo consideras, para tener la tranquilidad de tener asegurado tanto los daños físicos como económicos durante el proceso de alquiler. En resumidas cuentas, el seguro de hogar hace frente a los daños físicos (de contenido y continente) ocasionados en la vivienda, mientras que el seguro del alquiler se encarga de garantizarte que recibirás tu cuota mensual en caso de sufrir un impago. Este seguro puede tener, así mismo, una cobertura por daños ocasionados en la vivienda, aunque el valor es mínimo.

¿Qué es un alquiler seguro y por qué es la mejor opción para propietarios?

¿Existe una alternativa al seguro de impago de alquiler que mejore las condiciones? Lo cierto es que sí, se trata de un servicio de alquiler garantizado o alquiler seguro, como el que te ofrecemos en Sociedad Española de Alquiler Garantizado. Nuestra garantía indefinida para el alquiler de una vivienda te garantiza un cobro mensual mes a mes en caso de impago hasta recuperar tu vivienda, ahora bien, sin necesidad de tener que esperar sentencia para empezar a cobrar. Además, ofrecemos una cobertura de daños por actos de vandalismo de hasta 3.000 €, desde el primer euro y sin imponer franquicias. Por otro lado, destaca el servicio de protección jurídica integral de la mano de nuestros abogados especializados en vivienda que se ocupan de todos los trámites derivados de la reclamación por el impago de alquiler y asumiendo todos los gastos derivados, como los del procurador, notificaciones, poderes notariales y tasas judiciales. ¿Necesitas más información? Contacta con nuestro equipo sin compromiso para que podamos asesorarte.

La mejor alternativa a un seguro de alquiler es la Garantía Indefinida que ofrecemos desde SEAG, ya que somos especialistas en el impago de alquiler y una empresa de referencia a nivel nacional.

Cómo alquilar tu piso más rápido sin precipitar la firma

El anuncio lleva semanas publicado y el piso sigue vacío. Algunos días no recibes mensajes y otros haces varias visitas, pero ninguna termina en una propuesta. Antes de bajar la renta o pagar otra promoción, conviene localizar en qué momento se está frenando el alquiler. Cada situación necesita una respuesta distinta.

Para alquilar tu piso más rápido, debes facilitar que una persona interesada entienda la oferta, pueda visitarlo y llegue a la firma con la información necesaria. La rapidez depende de cómo se encadenan esos pasos. Corregir el que falla suele resultar más útil que cambiar todas las condiciones a la vez.

Localiza dónde se pierde el interés

Empieza por separar visibilidad, consultas, visitas y propuestas. Si casi nadie abre el anuncio, revisa cómo se presenta y dónde aparece. Si recibe consultas pero no visitas, comprueba si hay dudas sin resolver o dificultades para concertarlas. Muchos mensajes no significan que el alquiler esté avanzando.

Cuando las visitas se celebran pero nadie continúa, observa qué objeciones se repiten. Puede haber una diferencia entre el anuncio y el piso, una condición que se comunica tarde o un precio que no encaja con sus características. No atribuyas todas las renuncias a una única causa sin contrastarlo.

Anota durante unos días los contactos, las visitas realizadas y los motivos conocidos de descarte. No necesitas un sistema complejo. Una relación ordenada permite decidir qué cambiar y comprobar después si esa corrección mejora el resultado.

Si no conoces el motivo de una renuncia, regístralo como desconocido. No lo conviertas automáticamente en una objeción al precio. Una respuesta breve del interesado puede dar una pista, pero también habrá personas que simplemente encuentren otra vivienda. Lo útil es observar motivos que se repiten y que realmente puedes corregir.

Comprueba el precio con viviendas realmente comparables

Comparar tu piso con el anuncio más caro del barrio puede darte una referencia poco útil. Contrasta superficie, estado, planta, ascensor, equipamiento y condiciones de alquiler. El precio anunciado por otro propietario no demuestra que haya encontrado inquilino con esas condiciones.

El análisis para saber si tu renta está bien posicionada frente a otros anuncios ayuda a elegir comparables. Aquí importa utilizar esa información para decidir si el precio explica el atasco o si el problema aparece en otra fase, como unas visitas que se cancelan por falta de disponibilidad.

Antes de modificar la renta, comprueba también los límites legales que puedan aplicarse al contrato y a la ubicación. Si decides ajustar el anuncio, registra la fecha y observa la respuesta. Cambiar el precio cada pocos días dificulta saber qué efecto ha tenido cada decisión.

Haz que las fotos y la descripción respondan a las dudas reales

La persona interesada debería poder entender la distribución y las condiciones principales sin enviar varios mensajes. Las fotografías tienen que mostrar el estado actual y guardar coherencia con la descripción. Una imagen atractiva que crea una expectativa falsa perjudica la visita.

Un anuncio de alquiler claro y bien planteado reduce preguntas repetidas. Comprueba si aparecen la disponibilidad, los gastos relevantes, el equipamiento y las características que suelen decidir una visita. No escondas una limitación del inmueble esperando explicarla cuando el candidato ya esté dentro.

Si recibes siempre la misma pregunta, incorpora la respuesta al anuncio cuando proceda. Por ejemplo, aclarar si una habitación es interior o qué muebles permanecerán puede evitar visitas de personas para quienes esa característica resulta decisiva.

Elige canales que puedas atender con coherencia

Puedes combinar portales inmobiliarios, una agencia y contactos interesados, según la operación. Lo importante es que todos reciban la misma información actualizada. Publicar en varios sitios con precios, fotografías o fechas distintas genera dudas y añade trabajo de aclaración.

Antes de ampliar la difusión, comprueba si puedes atender los contactos que ya llegan. Pagar más visibilidad tendrá poco sentido si tardas varios días en responder o no ofreces opciones de visita. La promoción debe apoyar una oferta preparada para recibir interés.

Si trabajas con una agencia, acordad quién responde, cómo se actualizan las condiciones y qué información recibirás sobre las visitas. Valora el servicio por el seguimiento y las gestiones que realiza. No des por garantizado un plazo de alquiler solo porque se prometa una gran difusión.

También conviene comprobar cuándo se retira el anuncio de cada canal. Si ya hay un acuerdo cerrado, mantener versiones activas genera consultas que no podrán avanzar. Si solo existe una propuesta todavía pendiente, explica internamente ese estado para evitar que distintos interlocutores confirmen la vivienda a varias personas al mismo tiempo.

Facilita las visitas sin convertirlas en una carrera

Ofrece franjas de visita realistas y confirma la cita con la información necesaria. Cuando el interesado solo puede acudir por la tarde y siempre propones mañanas, el problema puede ser de coordinación. Una pequeña flexibilidad puede evitar perder una visita viable.

Antes de enseñar el piso, revisa que esté limpio, ventilado y con las pequeñas incidencias atendidas. La preparación de una vivienda para alquilarla permite que la visita se centre en cómo se utilizará el espacio y no en una persiana atascada o un grifo que gotea.

Durante el recorrido, explica las condiciones con claridad y deja margen para que la persona valore si encajan. Presionar para que reserve inmediatamente puede producir una aceptación poco meditada y una renuncia posterior. La visita debe ayudar a decidir, no solo a obtener una respuesta rápida.

Pide la documentación en el momento adecuado

Solicitar documentación sensible a cualquier persona que pregunta por el anuncio puede complicar un primer contacto sin aportar una decisión útil. Organiza la petición según avance el interés y limita los datos a los necesarios. La información debe tener una finalidad concreta dentro de la operación.

Cuando exista una propuesta seria, explica qué documentos hacen falta, para qué se utilizarán y cómo se entregarán. Aplica criterios objetivos, proporcionados y no discriminatorios. La urgencia por ocupar el piso no justifica prescindir de las comprobaciones necesarias ni pedir información excesiva.

Si interviene una agencia o un servicio de garantía, coordina la documentación para evitar solicitudes contradictorias. Un candidato no debería descubrir después de varias gestiones que falta un requisito esencial que podía haberse explicado desde el principio.

Resuelve las condiciones antes de preparar la firma

Una operación puede retrasarse incluso después de elegir candidato. Ocurre cuando no están claros la fecha de entrada, los gastos, los muebles incluidos o la forma de documentar la entrega. Las condiciones pendientes se convierten en retrasos al final.

Antes de fijar la firma, comprueba que ambas partes entienden estos puntos:

  • Renta y demás cantidades que procedan legalmente.
  • Fecha prevista para el comienzo y la entrega de llaves.
  • Duración y condiciones del arrendamiento.
  • Inventario y equipamiento que se entregarán.
  • Documentación pendiente y responsables de aportarla.

En el alquiler de vivienda, los gastos de gestión inmobiliaria y formalización contractual corresponden al arrendador conforme a la LAU. No introduzcas cargos inesperados al final. Una condición importante comunicada tarde puede hacer caer una operación que parecía cerrada.

Un ejemplo para elegir qué cambiar primero

Imagina que en diez días has recibido dieciocho consultas, has acordado seis visitas y solo se han celebrado dos. Al revisar los mensajes, observas que varias citas se cancelaron porque no podías confirmar el horario hasta el último momento. El primer ajuste debería centrarse en organizar las visitas.

Pruebas a reservar dos franjas semanales y confirmas las citas con antelación. Si ahora se realizan más visitas, has corregido un obstáculo concreto sin cambiar todavía el precio. Después podrás valorar las opiniones de quienes sí han visto el piso y decidir si existe otro problema.

Las cifras son un ejemplo, no un objetivo universal ni una promesa de resultado. En otro inmueble puede ocurrir lo contrario: muchas visitas y ninguna propuesta porque se omite una característica relevante. La decisión depende de lo que revelen los contactos de tu propio anuncio.

Valora la rapidez junto con la estabilidad del alquiler

Reducir el tiempo vacío puede mejorar el resultado de la operación, pero conviene valorar también la capacidad de mantener el alquiler y la claridad del contrato. Firmar unos días antes no compensa una decisión mal comprobada. La preparación documental y la protección deben organizarse sin esperar a la entrega de llaves.

Al estudiar el presupuesto puedes incluir el coste de la garantía de alquiler de SEAG, sujeto a la valoración de la operación. Contacta con SEAG para informarte sobre protección de rentas y apoyo jurídico conforme al condicionado. Con esa información podrás fijar la entrada y cerrar la contratación sin dejar decisiones esenciales para el último momento.

¿Necesito un seguro de alquiler? Cuándo y por qué te conviene proteger tu vivienda

Casi todos los propietarios se hacen esta pregunta antes de firmar el primer contrato. Y la respuesta sincera no es un «sí» automático ni un «no» tranquilizador, sino una decisión que depende del riesgo real de tu vivienda, del perfil del inquilino y de cuánto puedes asumir si las cosas se tuercen. La duda no es si la cobertura es buena, sino si tu caso concreto la justifica.

En esta guía vas a ver cuándo necesitas un seguro de alquiler, qué señales te dicen que el riesgo merece protección, qué casos pueden parecer seguros pero no lo son y cómo entender la diferencia entre una póliza tradicional y una garantía de alquiler como la de SEAG. La idea es que llegues a la decisión con criterio y no por intuición.

1. La pregunta correcta no es si lo necesitas, sino qué tipo de protección te conviene

La protección de un alquiler no es un producto único. Hay seguros de impago tradicionales, garantías de alquiler con cobertura jurídica completa, opciones temporales para contratos de corta duración y modalidades específicas para alquiler de habitaciones. Cada una responde a un riesgo distinto y a un perfil distinto de propietario.

Si lo planteas como «seguro sí o seguro no», la respuesta se simplifica demasiado. La pregunta práctica es otra: qué nivel de exposición estás dispuesto a asumir y qué tiempo y dinero tienes para gestionar un problema si llega sin red. Ese marco mental ahorra muchas decisiones equivocadas.

2. Señales claras de que necesitas proteger tu alquiler

Hay perfiles y situaciones donde la protección deja de ser opcional para convertirse en algo prácticamente imprescindible. Si quieres aprender a identificar los avisos antes de que se conviertan en impago real, te puede ayudar nuestro artículo sobre impagos en el alquiler y las señales tempranas que conviene vigilar, porque buena parte de los conflictos avisan antes de explotar.

Estas son las señales más habituales que conviene revisar antes de descartar la protección:

  • Una sola vivienda en alquiler: dependes de la renta para gastos fijos.
  • Hipoteca sobre la vivienda alquilada: cualquier impago pone en riesgo tu cuota.
  • Inquilino sin historial laboral estable: la solvencia no está demostrada.
  • Zona con alta presión y rotación: el riesgo de incidencias sube.
  • Impago previo o conflicto anterior: el patrón puede repetirse.
  • Falta de tiempo o de conocimiento jurídico: gestionar un desahucio sin ayuda agota.

Si dos o más señales aparecen a la vez, la protección no es un lujo: es la diferencia entre dormir tranquilo y vivir en alerta. La regla práctica que aplica casi cualquier propietario con experiencia es sencilla: a más señales acumuladas, menos margen para improvisar cuando aparezca el primer aviso real.

3. Casos en los que parece que no la necesitas (pero suele convenirte)

Hay situaciones que dan falsa sensación de seguridad y empujan a decir «yo no la necesito». Conviene mirarlas con calma porque casi siempre esconden un riesgo que no se ve a primera vista, y suelen ser justo los casos en los que el propietario llega menos preparado al primer problema.

Tres ejemplos típicos:

  • Inquilino conocido o familiar: la confianza no sustituye al respaldo jurídico si la situación cambia.
  • Vivienda heredada y «secundaria»: un impago largo afecta igual al patrimonio y a los suministros.
  • Renta baja en zona tranquila: el coste del procedimiento no varía por el importe de la renta.

En todos estos casos el riesgo existe, simplemente está disfrazado. Y cuando aparece, llega sin preparación porque el propietario lo había descartado mentalmente desde el primer día. La consecuencia más habitual es que el primer mes sin cobrar se vive con incredulidad, el segundo con improvisación y el tercero con prisas que casi siempre llevan a decisiones peores.

4. Qué papel juega el filtro de entrada en la decisión

Una buena protección no sustituye un buen filtro previo del inquilino. Al revés: cuanto mejor sea el filtro, mejor funciona la protección, porque se activa solo en los casos verdaderamente excepcionales. Pedir referencias laborales, contrastar la solvencia y mantener una entrevista estructurada reduce el riesgo desde el primer minuto.

Si quieres entender cuándo conviene pedir referencias, qué peso real tienen y cómo plantearlas sin parecer invasivo, te recomendamos leer nuestro artículo sobre referencias de inquilinos, cómo pedirlas y cuándo tienen sentido. Combinar filtro y cobertura es la fórmula con menos sustos.

5. Qué debe cubrir una buena protección del alquiler

Si decides protegerte, conviene saber qué pedir. No todos los productos cubren lo mismo y la diferencia se nota justo cuando tienes que activar la cobertura. Una protección sólida debería garantizar, como mínimo, lo siguiente:

  • Cobro de las rentas impagadas durante el tiempo pactado.
  • Defensa jurídica sin límite de gastos ante la vía judicial.
  • Cobertura de los daños vandálicos con un importe claro definido.
  • Acompañamiento desde el primer aviso de impago.
  • Cobertura de suministros impagados, al menos como servicio adicional.

Para entrar más en detalle sobre las prestaciones que conviene exigir antes de firmar, puedes consultar nuestro artículo sobre qué prestaciones debe incluir una garantía de alquiler por impago.

6. Diferencia entre seguro de impago y garantía de alquiler

Aunque suelen mencionarse como sinónimos, no son lo mismo. Un seguro de impago tradicional funciona como una póliza estándar, con prima fija y límites cerrados. Una garantía de alquiler como la de SEAG opera con otra filosofía: defensa jurídica completa sin tope de gastos, cobertura de vandalismo sin franquicia y un acompañamiento integral que no se mide solo en mensualidades cubiertas.

Para el propietario, la diferencia se nota cuando hay que actuar. La póliza tradicional suele liquidar y cerrar; la garantía suele acompañar hasta resolver. Antes de elegir, conviene preguntar exactamente qué pasa cuando el caso se complica y supera los importes estándar.

7. Cómo encaja el coste en la decisión

El coste de la protección suele moverse en una franja razonable respecto a la renta anual, pero el factor decisivo no es ese. Es comparar ese coste con lo que perderías si no cubres un impago largo: rentas no cobradas, gastos jurídicos, suministros, posibles daños y meses sin disponibilidad del inmueble. Cuando se hace esa cuenta en frío, casi siempre sale a favor de cubrirse.

Tres preguntas para calibrarlo:

  • ¿Cuántos meses puedes asumir sin renta sin que afecte tu economía?
  • ¿Tienes disponibilidad real para gestionar un desahucio personalmente?
  • ¿Cuánto pagarías por dormir tranquilo en lugar de revisar la cuenta el día 5 de cada mes?

Si las dos primeras respuestas son «pocos» o «no», la tercera ya está respondida. La protección no es un gasto suelto, es un seguro contra el peor escenario, y conviene plantearla así desde el primer presupuesto.

8. Errores frecuentes al decidir si protegerte

Estos son los tropiezos más habituales que llevan a decisiones que después se lamentan a destiempo:

  • Confundir confianza con respaldo jurídico.
  • Asumir que un buen contrato sustituye a una cobertura.
  • Comparar precios sin mirar coberturas reales.
  • Esperar al primer impago para empezar a buscar protección.
  • Contratar lo más barato sin leer la letra pequeña de las exclusiones.
  • Renovar año tras año sin revisar si la cobertura sigue encajando con tu situación.

Cada uno de estos errores tiene un coste real cuando aparece el problema. El más caro suele ser el último de la lista: descubrir, justo en el momento del impago, que tu cobertura no cubre lo que más necesitas y que ya no tienes margen para cambiarla.

Cómo decidir con criterio si proteges o no tu alquiler

La protección del alquiler no es una decisión emocional, es una decisión de gestión patrimonial. Cuando la planteas en frío, casi siempre sale a favor de cubrirte, salvo en situaciones muy concretas en las que el riesgo es marginal y el propietario tiene tiempo y conocimiento jurídico de sobra para gestionar un conflicto sin acompañamiento profesional.

Si tu caso encaja con dos o más señales de las que vimos al principio, conviene al menos pedir una valoración profesional antes de descartar la protección. SEAG estudia cada situación de forma individualizada y plantea la cobertura ajustada al riesgo concreto de tu vivienda, no a un molde fijo. Para una valoración cara a cara puedes localizar tu oficina más cercana de SEAG donde te informarán de las opciones de protección del alquiler y plantear allí las preguntas concretas de tu caso.

Cuando tengas las opciones reales sobre la mesa, decidir si proteger o no tu alquiler dejará de ser una intuición y pasará a ser una elección informada con criterios claros.

¿Cómo saber si un seguro de alquiler es bueno?

Elegir un seguro de alquiler fiable es una decisión que todo propietario que alquila una vivienda debería tomar con criterio. La proliferación de opciones en el mercado ha hecho que cada vez sea más habitual contratar alguna forma de protección, pero no todos los productos son iguales ni ofrecen las mismas coberturas. Para saber si un seguro de alquiler es bueno no basta con ver el precio o la publicidad; hay que analizar qué riesgos cubre realmente, qué condiciones impone y qué herramientas pone a tu disposición en caso de conflicto.

En esta guía práctica te explicamos los factores clave que debes tener en cuenta, cómo evaluar las coberturas y qué diferencias existen entre las soluciones tradicionales y otras alternativas más amplias.

1. Entender qué es un seguro de alquiler

Un seguro de alquiler, en esencia, es una póliza que el propietario contrata para protegerse frente a ciertos riesgos asociados con el contrato de arrendamiento. El propósito principal de estos seguros es cubrir situaciones como el impago de rentas, y en algunos casos pueden incluir otras protecciones adicionales como defensa jurídica limitada o costes derivados de daños en la vivienda con límites.

Aunque no es obligatorio contratar un seguro de alquiler según la Ley de Arrendamientos Urbanos, es altamente recomendable si lo que buscas es reducir incertidumbres y asegurar un mínimo de tranquilidad en tu inversión.

Para tomar una decisión informada, conviene distinguir entre lo que cubre un seguro tradicional y lo que puede ofrecer una alternativa más amplia en términos de garantía.

2. Coberturas básicas que debe ofrecer un buen seguro

Hay varios elementos que deben analizarse antes de decidir si un seguro de alquiler es bueno. Estos son algunos de los más habituales:

Cobertura de impago de rentas

Un seguro recomendable debe cubrir el impago de las rentas pactadas en el contrato cuando el inquilino incumple. Esta es, de hecho, la razón principal por la que muchos propietarios optan por contratar una póliza de este tipo, porque evita que la falta de pago se traduzca en una pérdida inmediata de ingresos.

Defensa jurídica

La asistencia legal para gestionar reclamaciones por impago, procesos judiciales o recuperar la posesión del inmueble es una de las coberturas que más aporta valor a un seguro de alquiler. La presencia de asesoría jurídica reduce la carga del propietario ante un conflicto prolongado.

Gastos derivados de daños

Algunos seguros también contemplan protección frente a daños materiales causados por el inquilino. Esto no es universal y suele depender de cada producto, por lo que no todos los seguros de alquiler lo incluyen por defecto.

Cuando un seguro cubre todas estas piezas de forma equilibrada, se puede decir que ofrece una protección robusta frente a los problemas más comunes en el alquiler.

3. Límites de cobertura y exclusiones

Un seguro de alquiler puede parecer bueno, pero la letra pequeña es clave. Algunos productos limitan las rentas a un número concreto de mensualidades, por ejemplo seis o doce, y no cubren periodos prolongados de impago.

Además, muchas pólizas tienen exclusiones: actos de vandalismo, okupación, o perjuicios derivados de negligencias del inquilino pueden quedar fuera de la protección estándar. También es habitual que se apliquen franquicias o límites en gastos jurídicos, lo que puede reducir la utilidad práctica del seguro en escenarios complejos.

Por eso, saber si un seguro de alquiler es bueno implica no solo conocer las coberturas explícitas, sino también entender sus límites y qué casos quedan fuera del alcance de la póliza.

4. Evaluar condiciones de contratación

A la hora de elegir un seguro de alquiler, no solo debes fijarte en lo que cubre, sino en cómo se contrata y qué requisitos exige la aseguradora para que la cobertura sea efectiva. Algunas compañías analizan la solvencia del inquilino o exigen requisitos específicos sobre el contrato de arrendamiento.

Un producto de calidad suele ser transparente sobre estos criterios de acceso, mientras que otros pueden dejar al propietario con sorpresas en la fase de contratación o a la hora de activar la garantía.

5. Comparar opciones con criterio

Comparar productos en el mercado es clave para decidir si un seguro de alquiler es bueno. Además de las coberturas técnicas, conviene analizar:

  • Duración de la protección ante impagos.
  • Inclusión de defensa jurídica sin límites.
  • Requisitos adicionales para activar la cobertura.
  • Coste total de la póliza frente a los beneficios que aporta.

Si quieres ver alternativas a los seguros tradicionales y ampliar el contexto antes de decidir, el artículo que explica qué es SEAG como alternativa a un seguro de alquiler te ayuda a entender cómo funciona un modelo distinto que combina garantía y respaldo jurídico en un único enfoque.

6. Señales de un seguro de alquiler que no merece la pena

Hay varias señales que suelen indicar que un seguro de alquiler no es tan bueno como promete:

  • Coberturas muy limitadas solo a meses de impago sin defensa legal.
  • Exclusiones ambiguas que no están bien explicadas antes de contratar.
  • Requisitos ocultos para activar la protección.
  • Costes adicionales no visibles en el precio inicial.

Un buen seguro debe ser claro en sus términos, accesible en su activación y proporcional en lo que ofrece frente a lo que cuesta.

7. Más allá del seguro: protección integral del alquiler

Además de contratar un seguro tradicional, muchos propietarios consideran opciones de protección más integrales que no solo cubra el impago de la renta, sino que también brinden respaldo jurídico completo y apoyo en la recuperación del inmueble si aparece un problema serio.

Por ejemplo, al comparar soluciones de mercado con alternativas más amplias, se observa que algunas opciones no solo garantizan cobro de rentas, sino que extienden la protección a otros riesgos que no suelen contemplar los seguros tradicionales. Esto puede influir en tu decisión sobre qué tipo de cobertura elegir para proteger tu alquiler con mayor seguridad.

Checklist para evaluar si un seguro de alquiler es bueno

Antes de decidir, revisa cada uno de estos puntos:

  • El seguro cubre impagos de renta y facilita reclamaciones.
  • Incluye defensa jurídica, no solo compensación económica.
  • Sus límites de cobertura están adaptados al mercado real.
  • Las exclusiones son claras y comprensibles.
  • Los requisitos de contratación no son abusivos.
  • El coste total justifica los beneficios recibidos.
  • Comparas varias opciones antes de elegir.

Lo que realmente importa

Saber si un seguro de alquiler es bueno implica mirar más allá del precio o de una promesa llamativa. Se trata de entender qué ocurre cuando realmente lo necesitas: si el seguro cubre el impago, si tiene una defensa jurídica sólida, si limita excesivamente los meses que cubre o si te deja solo cuando hay un conflicto real.

Estudiar cada una de estas piezas con calma te da una base sólida para decidir y evita sorpresas desagradables que muchos propietarios experimentan cuando confían en productos que, a simple vista, parecen completos pero no lo son.

¿Quieres proteger tu alquiler con mayor respaldo?

La elección de un seguro de alquiler no es un paso menor. Comerciar con productos que solo cubren meses determinados de impago puede dejarte desprotegido cuando más lo necesitas. Para entender mejor las opciones de respaldo jurídico y garantía asociadas a una protección del alquiler más completa, puedes informarte sobre las prestaciones del seguro de impago de alquiler y descubrir qué documentos y condiciones suelen exigirse.

Si tras analizar las alternativas quieres contar con una garantía que combine protección frente al impago con defensa legal, contacta con SEAG para informarte sobre sus soluciones de garantía del alquiler y aclarar tus dudas antes de contratar. Esto te permite decidir con mayor seguridad y avanzar con tranquilidad en la gestión de tu vivienda en alquiler.

Alquiler seguro: ¿Cuáles son los miedos de un propietario?

Pocos pasos generan tanta inquietud como firmar el primer contrato de alquiler y entregar las llaves a un desconocido. Por encima de la rentabilidad o de la fiscalidad, lo que más pesa en la cabeza del propietario son los miedos que aparecen el día que la vivienda deja de estar bajo su control directo. La incertidumbre no se cura con buena voluntad, se gestiona con información y con prevención.

En esta guía vas a ver cuáles son los miedos del propietario al alquilar una vivienda hoy, por qué algunos han cambiado de forma desde 2022, qué dicen los datos actuales sobre cada uno y, sobre todo, qué soluciones prácticas existen para reducirlos sin convertir el alquiler en una fuente de estrés.

1. Por qué los miedos del propietario han cambiado en 2026

Hace cinco años, los miedos del propietario se concentraban en el impago tradicional. Hoy el panorama es más diverso: la presión normativa, la mayor visibilidad mediática de la okupación y la complejidad creciente del marco legal han ampliado el mapa de preocupaciones. Cada propietario llega con un mix distinto.

Tres cambios marcan el contexto actual:

  • Procedimientos más largos y con más requisitos formales.
  • Mayor regulación sobre actualización y duración de contratos.
  • Más casuística en perfiles de inquilino y modalidades de alquiler.

Conocer este nuevo paisaje es el primer paso para abordar los miedos con criterio y no por intuición. La buena noticia es que casi todos los riesgos tienen soluciones prácticas conocidas y probadas.

2. Miedo al impago de la renta

Sigue siendo el temor número uno. Si llegas tarde y el impago ya está sobre la mesa, te puede ayudar nuestro artículo sobre impago de alquiler, qué hago si mi inquilino no me paga, donde se explican los pasos prácticos a seguir desde el primer mes sin cobrar.

Y el miedo no es por exageración: un impago largo puede acumular meses de renta perdida, gastos jurídicos y la imposibilidad de disponer de la vivienda hasta que el procedimiento termine. La diferencia con épocas anteriores es que ahora los plazos pueden alargarse más por las prórrogas y por los nuevos requisitos de procedibilidad introducidos en los últimos años.

Las claves para reducir este miedo son:

  • Estudio de solvencia previo del inquilino antes de firmar.
  • Cláusula de actualización clara y bien redactada en el contrato.
  • Garantía de cobro que cubra las mensualidades impagadas.
  • Acompañamiento profesional desde la primera señal de retraso.
  • Comunicación temprana ante cualquier impago para activar protocolos.

Aplicar tres de estos cinco pilares ya reduce el riesgo real de manera significativa. Aplicarlos todos lo deja al mínimo razonable para una actividad económica como esta.

3. Miedo a los destrozos en la vivienda

El segundo miedo más común es encontrar la vivienda deteriorada o dañada al final del contrato. La fianza de un mes raramente cubre desperfectos serios, y en algunos casos los daños superan claramente lo que la cobertura básica puede compensar. Persianas rotas, grifería sustituida, agujeros en paredes o suelos arañados se acumulan con facilidad.

Para reducir el impacto real, conviene combinar prevención y respaldo:

  • Acta de entrega con fotos firmada por las dos partes.
  • Inventario detallado de mobiliario y electrodomésticos.
  • Inspecciones intermedias acordadas en contrato.
  • Cobertura específica para vandalismo y daños superiores a la fianza.

Cuando los daños superan lo razonable, queda la vía judicial. Si te interesa entender hasta dónde llegan tus derechos como propietario en este escenario, puedes consultar nuestro artículo sobre demanda por daños en una vivienda alquilada y los derechos del propietario.

4. Miedo a la okupación

Aunque las cifras reales son mucho más bajas de lo que sugiere el ruido mediático, el miedo a la okupación ha escalado posiciones en la lista de preocupaciones del propietario. Influyen la percepción de impunidad, los procedimientos largos y los casos virales que circulan por redes y prensa.

La buena noticia es que existen medidas preventivas concretas que reducen muchísimo el riesgo:

  • Vivienda nunca vacía visible: persianas, luz programada, recogida de correo.
  • Aviso a vecinos ante ausencias prolongadas.
  • Sistema de alarma conectado a central receptora.
  • Contrato firmado siempre antes de entregar las llaves.
  • Protección antiokupación específica dentro del producto contratado.

Para profundizar en las medidas más efectivas y aplicables sin grandes inversiones, te recomendamos leer nuestro artículo sobre cómo evitar okupas y consejos para proteger tu vivienda.

5. Miedo a la incertidumbre legal y a los plazos judiciales

El cuarto miedo es menos concreto pero igual de paralizante: la sensación de que, si las cosas se tuercen, el propietario no sabe a qué se enfrenta ni cuánto tardará en resolverse. Las prórrogas de la suspensión de desahucios, los nuevos requisitos de procedibilidad y la heterogeneidad entre juzgados refuerzan esa incertidumbre.

Tres ideas que ayudan a vivir este miedo con más calma:

  • Conocer los plazos reales y no las estimaciones optimistas del primer abogado.
  • Tener documentación impecable desde el primer día del contrato.
  • Contar con asesoramiento jurídico estable y no buscar uno en plena crisis.

La incertidumbre se reduce drásticamente cuando el propietario deja de improvisar y trabaja con un protocolo claro desde antes de firmar.

6. Miedo a tener que gestionar el conflicto en solitario

A los miedos concretos se suma uno más íntimo: el de enfrentarse al conflicto solo. Negociar con un inquilino moroso, contratar abogado, redactar burofaxes y seguir vistas judiciales mientras gestionas tu vida personal agota física y emocionalmente. Muchos propietarios reconocen que su mayor temor no es el coste económico, es el desgaste.

La forma más efectiva de reducir este miedo es cambiar la pregunta: en lugar de «qué hago si pasa», la pregunta correcta es «quién está conmigo si pasa». Tener un equipo profesional detrás convierte un proceso que dura meses en una gestión ordenada paso a paso, con plazos claros y sin tener que improvisar cada decisión.

Saber que hay alguien al teléfono cuando aparece el primer aviso de problema cambia por completo la forma en que el propietario vive el alquiler. Ese respaldo cotidiano suele valer más que el respaldo económico estricto, sobre todo en los casos en los que el conflicto se prolonga.

7. Soluciones prácticas para reducir todos estos miedos

Casi todos los miedos del propietario comparten un patrón: aparecen cuando faltan dos cosas básicas, prevención y respaldo. Aplicar las dos a la vez transforma por completo la experiencia del alquiler, porque la mayoría de los conflictos avisan antes de explotar y dan margen de maniobra cuando hay un protocolo previo.

Los pilares prácticos que mejor funcionan son:

  • Filtrar al inquilino con criterio antes de firmar.
  • Redactar un contrato claro, sin cláusulas ambiguas ni omisiones.
  • Documentar el estado de la vivienda con acta y fotos.
  • Contratar protección ajustada al riesgo real de tu caso.
  • Apoyarte en profesionales desde el primer aviso de problema.
  • Revisar la cobertura cada año y ajustarla si tu situación cambia.

Cada uno de estos pilares es accesible y se puede implementar sin grandes inversiones de tiempo o dinero. La separación entre vivir el alquiler con tranquilidad o con tensión suele estar en aplicar tres de ellos en lugar de ninguno, no en la suerte ni en la calidad del primer inquilino que entra en la vivienda.

Cómo proteger tu alquiler ante los miedos más habituales

La conclusión sincera es esta: los miedos del propietario son legítimos y comprensibles, pero no son una sentencia inevitable. Casi todos pueden reducirse de forma significativa con prevención bien aplicada, contrato sólido desde el primer día y un buen producto de protección detrás del proyecto. La diferencia entre el propietario que vive el alquiler con ansiedad permanente y el que lo vive sin sobresaltos rara vez está en la suerte; está casi siempre en la preparación previa y en el respaldo profesional.

Los productos de SEAG están diseñados precisamente para los frentes que hemos visto a lo largo del artículo: la garantía del alquiler responde al impago, la defensa jurídica sin tope de gastos responde a los plazos y a la incertidumbre legal, y la cobertura específica de vandalismo y la protección antiokupación responden a los daños y a la entrada no autorizada. Cada cobertura encaja con un miedo concreto, no es un paquete genérico. Si quieres ver el detalle exacto de cada una y los casos en los que se activa, encontrarás todo en las prestaciones del seguro de impago de alquiler de SEAG.

Cuando quieras convertir esos miedos en un plan concreto, ponte en contacto con SEAG y recibirás una explicación detallada de cómo encaja cada cobertura con tu caso particular y qué riesgos resuelve cada una de ellas.

¿Qué es SEAG? La alternativa a un seguro de alquiler

Comprar una vivienda para alquilar es una inversión que resulta rentable para los propietarios, al igual que si se opta por alquilar una segunda vivienda, una heredada o cualquier otro inmueble. Ahora bien, es innegable afirmar que no existen riesgos, sobre todo si tenemos en cuenta las últimas medidas en materia de vivienda, así como la inestabilidad de las leyes y la falta de seguridad jurídica para los propietarios. Es por esta razón por la cual surgen alternativas como SEAG, que te brindan la posibilidad de alquilar de manera segura y con total tranquilidad. ¡Te explicamos por qué!

¿Qué es SEAG?

Con las siglas SEAG, Sociedad Española de Alquiler Garantizado se define como la alternativa a un seguro de alquiler. Somos una empresa cuyo objetivo es garantizar un alquiler seguro a los clientes. Nuestra entidad se dedica a los servicios jurídicos, que se ponen en marcha en el momento en el que un propietario que alquila su inmueble, sea un local, una vivienda o cualquier otro tipo de espacio, nos contrata. Ahora bien, qué es la garantía de alquiler de SEAG.

Durante más de una década, propietarios y agencias inmobiliarias han depositado su confianza en SEAG como la solución más completa para garantizar el alquiler. Esto se debe a que ofrecemos una protección económica y jurídica integral, superior a la que brindan los seguros tradicionales de impago. SEAG no solo garantiza el cobro de las rentas, sino que también proporciona la tranquilidad de contar con un respaldo profesional ante cualquier problema durante el arrendamiento. La compañía nació precisamente para cubrir una necesidad real: la de ofrecer a los propietarios una alternativa más eficaz y sólida para proteger sus inmuebles. La cobertura no se limita al pago mensual de la renta, sino que incluye asesoramiento legal especializado para recuperar la vivienda en caso de impago, ocupación ilegal o daños por actos vandálicos, incluyendo los costes jurídicos que estas situaciones puedan generar.

Lo que distingue a SEAG es el modelo de protección indefinida del cobro del alquiler, que se extiende incluso hasta tres meses después de la finalización del contrato en caso de ocupaciones ilegales. Este nivel de cobertura —que va mucho más allá de lo que ofrecen los seguros de impago— proporciona al arrendador la seguridad necesaria frente a cualquier imprevisto que pueda poner en riesgo sus ingresos por alquiler.

Cómo garantizar el cobro del alquiler con SEAG

Nuestras prestaciones se basan en dar una cobertura al propietario cuando sus inquilinos dejan de pagar la renta y asesoramiento jurídico siempre que lo precisen. En el momento en el que se produce oficialmente un impago de alquiler de cualquiera de nuestros clientes, nuestros mecanismos se ponen en marcha y le cubrimos no solamente las rentas que dejará de cobrar hasta que se produzca el desahucio, sino también la defensa jurídica y todo el procedimiento que llevará en última instancia a recuperar el inmueble. Nuestros servicios se dividen de la siguiente manera:

  • Garantía indefinida: Para propietarios que alquilan sus inmuebles como vivienda de larga duración. Incluye cobro garantizado, defensa jurídica, daños por actos de vandalismo y protección contra la okupación.
  • Garantía de habitaciones: Si te decides por alquilar tu vivienda por habitaciones. Incluye cobro garantizado, defensa jurídica y daños por actos de vandalismo.
  • Garantía temporal: Para alquileres temporales de corta duración. Incluye cobro garantizado, defensa jurídica, daños por actos de vandalismo y protección contra la okupación.
  • Otras prestaciones adicionales: Como son el plus sin carencias, subarriendo y protección contra okupas; el pago fraccionado; el cobro puntual; y el impago de suministros (luz, agua y gas).

Para más información sobre cómo funciona SEAG recuerda que puedes consultar nuestros servicios en la web de  Sociedad Española de Alquiler Garantizado e informarte al detalle de todas las coberturas y prestaciones. También puedes contactar con nuestro equipo directamente, si lo deseas.

SEAG no es una aseguradora

Es por todo esto que el alquiler seguro de SEAG se sitúa a la cabeza de las alternativas que existen en estos momentos para proteger los riesgos de un alquiler, puesto que ofrecemos unos servicios mucho más amplios y variados. Un claro ejemplo de esto es que no existe límite en cuanto al tiempo que nuestra entidad cubrirá los meses de impago de alquiler, algo muy útil si se tiene en cuenta que hay procesos judiciales de desahucio que pueden durar más de un año, el máximo de pago del resto de seguros que no tienen nada que ver con SEAG. Además, SEAG se diferencia claramente de un seguro de impago de alquiler tradicional al ofrecer un servicio integral de protección para propietarios que va mucho más allá. Mientras que los seguros convencionales se limitan a cubrir una cantidad determinada de mensualidades impagadas y, en muchos casos, imponen condiciones estrictas para hacer efectiva la cobertura, nuestra compañía garantiza el cobro del alquiler sin límite de tiempo.

Asimismo, SEAG incluye asesoría jurídica completa, esencial para iniciar procedimientos de recuperación del inmueble en casos de  impago u ocupación ilegal. A diferencia de un seguro, cubre los gastos judiciales y ofrece compensaciones por daños causados por vandalismo, sin costes adicionales. Otro aspecto crucial es que no deja al propietario desprotegido en situaciones de okupación, una carencia frecuente en las pólizas tradicionales. En resumen, si eres propietario y buscas cómo garantizar el pago del alquiler, Sociedad Española de Alquiler Garantizado te ofrece una protección total frente a impagos, okupaciones, daños, y trámites legales. Es la solución más completa del mercado para disfrutar de un alquiler seguro, estable y sin sobresaltos.

SEAG: opiniones y reseñas de nuestros clientes

En Sociedad Española de Alquiler Garantizado nos tomamos muy en serio lo que opinan de nosotros para seguir mejorando. Es por eso que al hablar de SEAG, reseñas y opiniones puedes encontrar una gran cantidad de valoraciones positivas por parte de nuestros clientes sobre los servicios recibidos. Además, hemos habilitado una sección en nuestra web donde puedes consultar las opiniones SEAG. Nuestra compañía siempre está al tanto de las últimas actualizaciones y novedades en materia de vivienda, además de estar presente en todo tipo de eventos y actividades para ofrecer asesoramiento a los propietarios y brindarles las claves para un alquiler seguro, así como información útil y de interés sobre alquileres, como la que puedes consultar en nuestro blog.

¿Es más difícil ahora captar inmuebles?

La captación de nuevos inmuebles es una de las tareas imprescindibles para los profesionales de las agencias inmobiliarias y, en las actuales circunstancias, también entraña nuevas dificultades. En una escala de 1 (no me ha afectado en absoluto) a 5 (me ha afectado mucho), los encuestados dan una nota media de 3,4 puntos a la incidencia de las restricciones de la nueva normalidad en la captación de inmuebles. Sobre esta cuestión, de nuevo las agencias pequeñas (3,5 puntos) y medianas (3,6 puntos) están sufriendo más problemas que las que tienen más de 75 inmuebles en cartera (3,3 puntos).

Cuando se les pregunta específicamente por las barreras en la captación, estos profesionales tienen una respuesta muy habitual: el miedo de los propietarios. Hasta un 40 % de los encuestados mencionaron cuestiones vinculadas con la actitud del dueño del piso, tales como

cambios de opinión, escasa disponibilidad, clientes insatisfechos e incertidumbre sobre el mercado. Los propietarios tienen dudas y preocupaciones y la captación se hace más difícil.

Sólo un 7 % de los profesionales menciona problemas de mercado y de precios (baja demanda, poca oferta, etc.) mientras que un 9 % se centra en cuestiones operativas (competencia, rechazo de los propietarios a las agencias y la dificultad de firmar contratos de exclusividad).

Informe del Observatorio de Expertos Inmobiliario (diciembre de 2020) con conclusiones del Fotocasa Research.

Estos resultados han sido plasmados en este artículo por el equipo de SEAG, donde nuestro compromiso como la mejor alternativa a un seguro de alquiler es garantizarte un alquiler seguro, asesorándote como la empresa de servicio jurídico que somos si el inquilino de tu inmueble comete un impago de alquiler. 

¿Hay que depositar el mes de fianza arrendaticia, aunque tenga un seguro de alquiler?

Alquilar una vivienda por vez primera es algo que suele ocasionar una gran cantidad de dudas a los propietarios, ahora bien, es importante informarse y saber exactamente lo que dice la ley al respecto para evitar problemas a futuro. En este artículo respondemos al interrogante de si es obligatorio depositar la fianza de un alquiler, además de explicarte dónde se deposita la fianza de un alquiler. Si todavía no lo sabes, ¡sigue leyendo para informarte!

Es obligatorio depositar la fianza de un alquiler

Lo primero que debes saber es que sí es obligatorio depositar la fianza de un alquiler. Esta se corresponde con una cuota de un alquiler en el caso de que el inmueble esté destinado a vivienda (si es para otros usos diferentes, entonces la cuantía máxima es de dos cuotas) —ten en cuenta, así mismo, que la exigencia y presentación de la fianza es obligatoria, en cualquier caso; esto es algo que puede consultarse en el artículo 36.1 la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU)—. Retomando el tema, debes saber que no depositar la fianza supone una infracción administrativa que conlleva a sanciones económicas, como explicamos más adelante, y que dependen de cada comunidad autónoma.

Dónde se deposita la fianza de un alquiler

Ahora que ya sabes qué sí es obligatorio depositar la fianza de un alquiler es fundamental saber dónde hacerlo. Los arrendadores deben depositarla en el organismo correspondiente fijado en cada comunidad autónoma en la que se ubica el inmueble. Además, en muchas ocasiones podrás presentarlo vía telemática:

  • Andalucía: Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía.
  • Aragón: Dirección General de Vivienda.
  • Asturias: Actualmente no existe obligación de depósito de fianza.
  • Baleares: Instituto Balear de la Vivienda.
  • Canarias: Instituto Canario de la Vivienda.
  • Cantabria: Actualmente no existe obligación de depósito de fianza.
  • Castilla y León: Consejo General de las Cámaras de la Propiedad Urbana de Castilla y León.
  • Castilla-La Mancha: Dirección General de Vivienda y Urbanismo.
  • Cataluña: Instituto Catalán del Suelo (INCASOL).
  • Comunidad Valenciana: Conselleria de Hacienda, Economía y Administración Pública.
  • Extremadura: Caja General de Depósitos de la Comunidad Autónoma.
  • Galicia: Instituto Gallego de Vivienda y Suelo.
  • Madrid: Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid.
  • Murcia: Actualmente no existe obligación de depósito de fianza.
  • Navarra: Actualmente no existe obligación de depósito de fianza.
  • País Vasco: Servicio Vasco de Vivienda.
  • La Rioja: Actualmente no existe obligación de depósito de fianza.
  • Ceuta: Empresa Municipal de la Vivienda de Ceuta.
  • Melilla: Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Melilla.

Es importante revisar esta información en el momento de presentarla puesto que el organismo puede cambiar en algunos casos.

Cómo se deposita la fianza de un alquiler

En definitiva, esto es lo que debes saber sobre cómo y dónde depositar la fianza de un alquiler.

  • ¿Quién debe depositar la fianza de un alquiler?: el arrendador (propietario) del inmueble alquilado deberá ingresar el importe de la fianza ante la institución competente de la comunidad autónoma en la que el inmueble se encuentre. Será sancionado en caso de no hacerlo. 
  • ¿Cuándo depositar el mes de fianza de alquiler?: dispone de dos meses siguientes a la fecha que conste en el contrato firmado.
  • ¿Dónde depositar fianza alquiler?: la fianza podrá ser depositada directamente en la oficina administrativa de cada comunidad autónoma. El trámite se puede realizar online a través de la página web oficial de la Comunidad Autónoma. 

En la mayoría de los casos es posible hacerlo telemáticamente en la web correspondiente, además cada organismo suele tener habilitado un email o teléfono de contacto para consultar las posibles dudas a la hora de rellenar el formulario. También suelen ofrecer la opción de aportar el mes de fianza de alquiler presencialmente.

Sanción por no depositar fianza alquiler

Ya hemos hablado sobre la obligatoriedad de la fianza alquiler, dónde se deposita y cómo es el procedimiento. Ahora bien, qué ocurre si no lo hacemos. Como mencionábamos más arriba, esto supondrá una sanción económica en forma de multa que depende de cada comunidad autónoma. Si quieres saber la cantidad exacta en tu comunidad autónoma debes visitar la normativa específica. Por ejemplo, en Catalunya la sanción varía entre el 35% y el 75% de la mensualidad que ha de pagar el inquilino, mientras que en Madrid oscila entre el 26% y el 50%.

¿Cuánto tiempo hay para devolver la fianza del alquiler?

La fianza del alquiler debe ser devuelta en un plazo máximo de un mes. Este es el tiempo máximo que fija la ley para que los propietarios puedan revisar la vivienda o la habitación, en su caso, y comprobar si existe algún daño ocasionado por el inquilino. Es importante tener claro que sobrepasar este plazo puede generar multas, además a ello se sumarán los intereses legales correspondientes fijados en las normativas de cada comunidad autónoma.

¿Hay más garantías frente al impago del alquiler aparte de la fianza?

Por supuesto, aparte de la fianza del alquiler el propietario puede solicitar un depósito de garantía adicional (que también cuenta con sus limitaciones legales en cuanto a la cuantía total) para mayor tranquilidad. Este depósito no es obligatorio y el propietario puede guardarlo donde desee, por ejemplo, en su cuenta de banco. También es posible solicitar un aval bancario o un aval personal al inquilino, para contar con mayor tranquilidad a la hora de alquilar. Ahora bien, si lo que realmente quieres es alquilar de manera segura y con la tranquilidad de cobrar mes a mes, entonces te recomendamos que solicites nuestro servicio de alquiler garantizado de SEAG. Y es que disponer de la fianza arrendaticia no es suficiente para estar seguro con el alquiler. Con nuestro servicio te garantizamos tu alquiler seguro, en caso de impago SEAG se encargará de abonar tu cuota mensual mes a mes hasta la recuperación del inmueble, además de cubrir todos los trámites y gastos jurídicos en caso de que se dé dicha situación de impago. Nuestro servicio incluye, así mismo, la cobertura de hasta 3.000 frente a los daños por actos de vandalismo, y sin imponer franquicia.

¿Cómo hago un estudio de solvencia del inquilino para el alquiler seguro de mi vivienda? ¿Qué es el scoring?

Una de las cosas más importantes que debes hacer antes de elegir al inquilino que vivirá en tu vivienda es el estudio de solvencia de alquiler. Ese se efectúa para conocer la situación económica del candidato y así saber si podrá hacer frente a los pagos del alquiler. Ahora bien, para ello se debe tener en cuenta varios aspectos y valores que explicamos con detalle en este artículo. ¿Quieres saber qué es un estudio de solvencia y cómo se hace? Sigue leyendo para informarte.

Qué es un estudio de solvencia

Al hablar del estudio de solvencia de alquiler, o estudio de solvencia por impago, nos encontramos ante un análisis que resultará de gran utilidad para conocer el riesgo de alquilar la vivienda a una persona determinada. Este nos permite saber si el candidato supera los requisitos económicos necesarios para poder hacer frente al pago de las mensualidades y los gastos teniendo en cuenta su situación económica —y en el supuesto de que aparezcan gastos no previstos—. Se trata de una medida de prevención y análisis de la situación de riesgo muy útil para los propietarios y aporta varias ventajas:

  • Menos probabilidades de sufrir un impago de alquiler: El estudio de solvencia de alquiler nos permite conocer las finanzas de los candidatos, ayudándonos a elegir el más adecuado.
  • Tranquilidad para el propietario: Así mismo, conocerás cuál es la situación económica pasada y presente del inquilino, por ejemplo, si se tiene constancia de formar parte de un listado de morosos. De esta forma gozarás de una mayor tranquilidad.
  • Ahorras tiempo en las visitas: Podrás ahorrar tiempo en las visitas al descartar a los inquilinos no solventes.

Cómo hacer un estudio de solvencia

Generalmente, el estudio de solvencia es realizado por expertos en el sector. Puede solicitarse de manera online por parte de empresas especializadas en solvencia o a través de compañías de seguro de alquiler, entre otras. La labor de las corredurías es crucial para comprobar la solvencia del inquilino, ya que agilizan los trámites y garantizan una correcta elección. Ahora bien, qué es lo que refleja un informe de solvencia del inquilino. Lo más importante es que tras restar las cuotas del alquiler y los posibles gastos mensuales, el candidato disponga de un 60% del salario o ingresos. Es decir, se establece su ratio de endeudamiento en función de la renta mensual a pagar en concepto de alquiler y se delimita que esta no sea superior al 40% o 45% (dependiendo de la compañía). En caso de superarlo, se rechaza la candidatura. Otro de los datos que se revisan es el de las posibles deudas o préstamos, puesto que la ratio no será real si no se descuentan del mismo dichas obligaciones.

Además, como comentábamos más arriba, en algunos casos se consulta el fichero de morosos. Estos últimos recogen los datos de impago, tanto de personas físicas como de personas jurídicas sobre deudas dinerarias, crediticias o financieras. Existen varios ficheros de morosos que pueden consultarse, algunos de los más populares son el de ASNEF EQUIFAX, Badexcug, Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI), S-CAIM, Fichero de Inquilinos Morosos (FIM) y CIR del Banco de España (CIRBE).

Estudio solvencia alquiler: ¿Qué documentación se solicita?

Otro de los puntos que debes tener en cuenta a la hora de hablar sobre el estudio de solvencia, alquiler y cómo realizarlo es la documentación que se solicita. En este caso, lo más conveniente para realizar correctamente el estudio de solvencia del inquilino es el justificante de los ingresos (por ejemplo, las últimas tres nóminas si trabaja por cuenta ajena o la vida laboral si trabaja por cuenta propia y es autónomo, o la pensión si es jubilado). También pueden ser necesarios algunos otros documentos específicos en caso de que el arrendatario sea una empresa o sociedad. El propietario deberá aportar, por otro lado, datos del inmueble, renta mensual y coberturas del seguro a las que se acoge.

Scoring: ¿Qué es y qué información me puede proporcionar?

Una de las dudas más habituales a la hora de hablar del estudio de solvencia para alquiler es la de qué es scoring. En realidad, este término se utiliza para referirse a lo mismo, aunque con algunos matices. Es decir, es un estudio de solvencia de alquiler, ahora bien, suele ser más utilizado por entidades financieras como los bancos para analizar si la operación es viable en base a ciertos ratios y si se puede conceder un crédito o no. Este sistema informático es un analista de riesgos, aunque se basa en un algoritmo que puede resultar más incompleto que un estudio de solvencia profesional.

Las ventajas de contar con SEAG para alquilar tu vivienda de manera segura

Como indicábamos, la realización del estudio de solvencia para alquiler es más que recomendado a la hora de arrendar una vivienda y, por supuesto, es algo que se realiza de manera sistemática por las aseguradoras. Ahora bien, desde la situación de pandemia a causa del Covid-19 existen algunas compañías aseguradoras que han modificado los requisitos, exigiendo la aportación de documentación a los arrendadores a pesar de que el contrato de alquiler llevase en vigor más de un año, lo que puede dar como lugar, en algunos casos, a carencias en la póliza.

En Sociedad Española de Alquiler Garantizado no somos una compañía de seguros. Te ofrecemos un servicio de alquiler garantizado para que no tengas que preocuparte por cobrar tu cuota mes a mes en caso de sufrir un impago, además en el momento de formalizar el contrato nos encargaremos de realizar un informe detallado del inquilino para verificar su solvencia y asegurarte que puedas tener un alquiler seguro. Sea como sea, nunca quedarás desprotegido y cobrarás tu alquiler hasta que recuperes la vivienda. Además, contarás con un servicio de defensa jurídica integral para que nuestros abogados especializados puedan reclamar el impago de alquiler (sin gastos adicionales para el cliente). ¡Contacta con nosotros!

¿Cuándo puedo contratar un seguro de alquiler?

El seguro de alquiler se ha convertido en una herramienta clave para propietarios que quieren proteger su inversión frente a posibles impagos del inquilino o conflictos derivados del arrendamiento. Aunque no es obligatorio por ley, su contratación responde a una necesidad real en un mercado donde los impagos pueden suponer pérdidas económicas importantes y largos procedimientos judiciales que superan cualquier cobertura básica tradicional.

¿Qué es un seguro de alquiler y por qué importa?

Un seguro de alquiler es una póliza que cubre al propietario frente a determinadas situaciones de riesgo, principalmente el impago de rentas y, en algunos casos, los daños causados en la vivienda por parte del inquilino. En el mercado español existen diferentes modalidades, algunas más completas que otras, y también alternativas como las garantías de alquiler que ofrecen coberturas adicionales.

Estos seguros no son un requisito legal general en los contratos de alquiler en España, aunque ciertas iniciativas públicas han propuesto apoyos que incluyen ayudas para su contratación en contextos concretos, como incentivos regionales para propietarios que alquilan en zonas rurales.

Momento adecuado para contratar un seguro de alquiler

Antes de firmar el contrato de alquiler

La opción más habitual es contratar la póliza antes de que el contrato de alquiler entre en vigor. Esto permite que la cobertura esté activa desde el primer día en que el inquilino accede a la vivienda o se firma el contrato, de modo que cualquier impago o daño posterior pueda estar amparado por la póliza.

Contratar el seguro en esta fase tiene varias ventajas:

● El asegurador puede considerar con mayor claridad el perfil del inquilino al evaluar el riesgo.

● El propietario sabe desde el principio que cuenta con respaldo ante impagos y otros riesgos contractuales.

● Evita lagunas en la cobertura que puedan surgir si la póliza se activa más tarde sin un acuerdo claro sobre el estado inicial de la relación contractual.

Una vez firmado el contrato y con la vivienda ya alquilada

También es posible contratar el seguro con posterioridad a la firma del contrato y tras la entrega de llaves, siempre que el inmueble siga arrendado y se cumplan los requisitos de la compañía aseguradora. La mayoría de pólizas contemplan esta posibilidad, aunque las condiciones pueden variar según la aseguradora.

Contratar el seguro una vez iniciado el alquiler puede ser una elección lógica cuando:

● El propietario no disponía de la información o condiciones necesarias antes de alquilar.

● Se producen cambios en la situación del inquilino que aumentan la percepción de riesgo.

● El arrendador decide reforzar su protección tras experimentar impagos o problemas de convivencia.

En cualquier caso, antes de contratar en esta fase, conviene revisar las cláusulas del contrato y comprobar que la compañía acepta pólizas sobre inmuebles ya ocupados.

Qué tipos de garantías o coberturas existen

No todos los productos que se comercializan como “seguros de alquiler” son iguales. En general, se distinguen estas prestaciones:

Seguro tradicional de impago

● Impago de rentas hasta un límite de tiempo o mensualidades, dependiendo de la póliza contratada.

● Cobertura legal para el propietario en caso de reclamaciones judiciales.

● Algunos seguros incluyen daños en la vivienda, aunque suelen imponer franquicias y límites en las indemnizaciones.

Este tipo de pólizas suelen cubrir un máximo de 12 meses de impago y tienen límites en gastos jurídicos, lo que puede resultar insuficiente si un proceso judicial se prolonga.

Garantías de alquiler ampliadas (como las de SEAG)

Algunas compañías ofrecen garantías que van más allá del seguro tradicional. Por ejemplo, los servicios de garantía de alquiler que ofrece SEAG pagan al propietario mensualmente de forma indefinida hasta recuperar el inmueble, sin límites de mensualidades, y cubren todos los gastos jurídicos necesarios para gestionar el impago. También incluyen cobertura contra daños por actos vandálicos desde el primer euro hasta cierto límite.

Estas alternativas son útiles cuando se busca una protección más exhaustiva frente a la morosidad y los costes de defensa legal asociados a procesos de reclamación o desahucio.

¿Quién debe contratar el seguro y qué requisitos se piden?

Propietario del inmueble

El tomador habitual de este tipo de seguro es el propietario del inmueble arrendado. Para contratarlo, suele ser necesario aportar:

● Datos del inmueble (ubicación, características, uso).

● Copia del contrato de alquiler y duración pactada.

● Información del inquilino, a menudo incluida una evaluación de solvencia.

● Historial de pagos si se contrata después de iniciado el alquiler.

El inquilino

Aunque existe otro tipo de seguros contratados por inquilinos —como seguros de hogar para proteger sus bienes o responsabilidad civil— estos no sustituyen ni garantizan el pago del alquiler al propietario, sino que complementan otras coberturas.

Requisitos y límites habituales de pólizas de alquiler

Dependiendo del tipo de seguro y de la aseguradora, se imponen ciertos requisitos o limitaciones:

● El inmueble asegurado debe estar ubicado en España y cumplir condiciones de habitabilidad.

● No suelen contemplarse seguros para inmuebles rústicos, locales comerciales o arrendamientos de temporada al uso.

● La cobertura de impago puede tener un límite temporal o mensualidades máximas en los seguros tradicionales.

● Algunos seguros exigen evaluaciones de solvencia del inquilino como condición previa.

Antes de firmar, es recomendable revisar con detalle todas las cláusulas, especialmente los plazos de carencia, supuestos excluidos y los procedimientos a seguir en caso de siniestro.

¿Es obligatorio un seguro de alquiler?

No existe una obligación legal general en España de contratar un seguro de alquiler por parte del propietario o del inquilino. La Ley de Arrendamientos Urbanos y la normativa vinculada no imponen esta exigencia. Sin embargo, algunas ayudas públicas y programas específicos pueden relacionar incentivos con la contratación de coberturas de este tipo.

Un punto importante es que tampoco es obligatorio que el inquilino contrate un seguro del hogar salvo que así lo pacten las partes en el contrato de alquiler. Este seguro de hogar, aunque recomendado, protege principalmente al ocupante y a terceros por daños, no al propietario frente a impagos.

Cómo decidir el mejor momento para contratar

La decisión sobre el momento de contratar el seguro de alquiler depende de las circunstancias de cada arrendador. Algunas pautas prácticas que pueden ayudar son:

● Antes de firmar para máxima protección desde el inicio, especialmente si el perfil del inquilino parece de riesgo o no se conoce bien su solvencia.

● Tras confirmar un impago o conflicto, cuando se busca asegurar un respaldo más sólido para futuras mensualidades y los costes jurídicos.

● Al renovar un contrato, se considera que la situación del mercado o del inquilino ha cambiado.

Contar con asesoramiento especializado o con servicios que incluyan gestión jurídica amplia puede evitar sorpresas y garantizar una cobertura acorde con las necesidades de cada caso.

Si gestionas alquileres de forma recurrente, planificar la contratación de estas coberturas como parte de tu estrategia de protección patrimonial puede marcar la diferencia entre asumir pérdidas significativas o mantener la rentabilidad deseada.

Alquiler seguro: ¿Ha aumentado el alquiler en oficinas y locales?

El mercado del alquiler seguro comercial, de oficinas y locales, se encuentra en estos momentos pasando por una dura situación, producto de la crisis económica provocada por la irrupción de la pandemia, las restricciones de movilidad y el cierre de comercios y hostelería. Se trata de un escenario impensable hace unos meses, cuando nos encontrábamos con un sector carente de oferta y con crecimientos interanuales en el movimiento inversor superiores al 30%, según extraemos del Informe de alquiler anual de Jones Lang LaSalle (JLL).

El mercado del alquiler retail había registrado en 2019 cifras récord respecto a los últimos años, con un incremento anual del 14% en la contratación de oficinas en Madrid y Barcelona, según ARRENTA.

En Madrid, el sector financiero ocupaba el primer puesto del ranking  por  superficie  contratada  durante  2019,  dado que las mayores operaciones del año fueron acometidas por grandes bancos en la capital. En Barcelona, el primer puesto lo ocupaba el sector inmobiliario, como resultado de la fuerte contratación por parte de operadores de espacios flexibles, que alcanzó máximos durante el pasado año. En ambas ciudades, la segunda posición por superficie contratada en 2019 recayó sobre el sector tecnológico. Las compañías tecnológicas, en línea con los últimos años, continúan expandiéndose en las principales ciudades españolas, invirtiendo en grandes sedes que puedan acoger sus crecimientos de plantilla.

Las tasas de disponibilidad en la demanda disminuyeron gradualmente en la capital, mientras que en la ciudad condal se encontraban en mínimos históricos, reflejando una gran escasez de producto, especialmente en los edificios más “prime” (oficinas de calidad).

Los precios máximos, en particular de los nuevos proyectos, continuaban con la tendencia alcista de los últimos años. Sin embargo, el cambio de circunstancias ha producido un fuerte impacto y las voces más pesimistas hablan de un escenario de un 40% de locales vacíos en la capital, explica Ferran Font, director de estudios en el portal PISOS.COM, sobre un mercado que, hasta ahora, ofrecía “rentabilidades muy interesantes” –un 8% frente al 4% del residencial, históricamente–. La enorme oferta de locales que se prevé en toda la ciudad provocará, además, que los propietarios opten por transformar sus usos, especialmente aquellos que, en zonas secundarias, cumplan con los requisitos para ser reconvertidos en viviendas. “Es una opción futurible ante la bajada drástica de las rentabilidades y podría ser una solución para los propietarios”, añade.

Según los datos que maneja el Consejo de Comercio de la Confederación Empresarial de Madrid-CEOE (CEIM), tras el confinamiento hubo un 15% de empresas que decidieron no reabrir esperando a ver si el consumo se reactivaba. En el caso del alquiler de locales en centros comerciales, el cierre de los comercios ha provocado que las ventas hayan caído y, en consecuencia, el precio del alquiler. Diferentes factores han puesto entre la espada y la pared a este mercado: (Fuente: MERCA2).

  • Cierre de comercios: gran parte de empresarios se han visto en la necesidad de presentar ERTEs debido a la falta de ingresos. Aun así, muchos son incapaces de asumir los gastos del personal y de la renta, se ven forzados al cierre definitivo y en consecuencia a desocupar el local. Con esta crisis comercial, muchas empresas solo pueden afrontar el pago de un alquiler más barato, por lo que, a su vez, los propietarios están obligados a bajarlo.
  • Mayor oferta de locales como consecuencia del cierre de comercios. Al crecer el número de locales comerciales disponibles, muchos propietarios se verán en la necesidad de bajar el precio para garantizar su alquiler.
  • Menor interés y crisis en otros sectores como consecuencia de la incertidumbre, que reprimirá las ganas de muchos a la hora de emprender o expandir sus negocios, lo que a su vez, ralentizará la demanda y por ende incrementará la oferta.
  • Formalización de contratos en pausa y arrendamiento con renta variable. En el caso de los locales que tengan establecido un alquiler con renta variable en función de los ingresos del arrendatario, el precio del local se verá afectado a la baja debido al cese de actividad. Esta caída de precio se puede extender en el tiempo por culpa de la crisis.

Por otro lado, las consultoras inmobiliarias ven oportunidades. “La incertidumbre crea desconfianza y miedo a la hora de desarrollar nuevos proyectos pero, aquellos grandes grupos con negocios consolidados tendrán ahora una gran oportunidad para quedarse con locales que antes eran inaccesibles o estaban blindados con contratos leoninos“, explica Eugenio Gallego Ortiz-Echagüe, director de retail en Engel & Völkers Madrid.

Los últimos indicadores sugieren que la actividad se  recuperó  con fuerza en mayo, especialmente en el lado del consumidor. El empleo recuperó algunas de las pérdidas masivas observadas en marzo y abril. Sin embargo, todavía existen más de 1,5 millones de trabajadores fuera de las cifras oficiales de desempleo y las previsiones señalan una contracción del 2,7% en el empleo durante 2020, según Oxford Economics. La evolución del sector turístico será especialmente importante, ya que representa el 12% del PIB de España.

Durante el segundo trimestre de 2020, la contratación de espacios de oficinas en las principales capitales representó una disminución del 24% respecto al primer trimestre del año. El ascenso de las rentas “prime” se paralizó tras decretar el estado de alarma, por lo que los precios de referencia del segundo trimestre se han mantenido en los mismos niveles de finales del 2019. Así, los precios máximos se sitúan en 36,5 €/m2/mes en Madrid y 27,5 €/m2/mes en Barcelona para los mejores edificios, donde sigue existiendo poca disponibilidad. A lo largo de estos meses, si bien los propietarios no han negociado precios, sí que han mostrado mayor flexibilidad a la hora de conceder carencias u otros incentivos; aunque, por lo general, han estado asociados a un incremento de los obligados cumplimientos.

En este sentido, el bufete Ayuela Jiménez Abogados, firma que asesora a varias cadenas de restauración, subraya que se está notando que los propietarios y los arrendatarios llegan a acuerdos para repartir proporcionalmente los costes que ha generado esta situación y, en un pequeño porcentaje, los propietarios han instado procedimientos de desahucio. Cuanto más específica sea la regulación contractual y las “clausulas covid” en los locales, menor margen interpretativo existirá y, por consiguiente, menor riesgo de litigiosidad.

Datos extraídos de INESE

Recuerda que en SEAG garantizamos el alquiler seguro de oficinas y locales por tiempo indefinido. Somos la alternativa a un seguro de alquiler.

*Esta operación de cobertura denominada GARANTÍA INDEFINIDA no tiene naturaleza jurídica de operación de seguros, siendo que SEAG no es una compañía aseguradora si no una prestadora de servicios jurídicos y garantías de alquiler, y por tanto, no está supervisada por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.


¿Qué cubre un seguro de alquiler?

El seguro del alquiler, así como el alquiler garantizado que ofrece SEAG, es una opción disponible para los propietarios que quieren alquilar su vivienda con seguridad. Este tipo de seguros está destinado, principalmente, a garantizar el impago —con independencia del seguro del hogar, que no tiene nada que ver—. En este artículo te explicamos en qué consiste y qué cubre un seguro de alquiler. ¡Sigue leyendo!

¿Qué es un seguro de alquiler?

El seguro de alquiler, también conocido como seguro de impago de alquiler, está destinado a garantizar la seguridad y tranquilidad de los propietarios en caso de que el inquilino no pague sus cuotas. Estos tienen una cobertura limitada de las rentas relativas a varios meses, en función de lo que se contrate, y ofrecen otros servicios adicionales. Por supuesto, tanto las compañías aseguradoras como las corredurías de seguros, cuentan con un departamento destinado a la tramitación de siniestros para realizar las oportunas reclamaciones (al igual que en cualquier otro tipo de seguro, como el del hogar o el del coche). En caso de que el siniestro se deba a un impago de alquiler el propietario debe comunicarlo cuanto antes para iniciar el proceso de interposición de la demanda.

¿Qué cubre un seguro de alquiler?

Al responder al interrogante de qué cubre un seguro de impago de alquiler, como su nombre indica, nos encontramos sobre todo que asume el pago de las rentas mensuales del alquiler en caso de sufrir un impago por parte del inquilino, aunque también hay otras coberturas que explicamos en este apartado.

Lo que cubre un seguro de impago de alquiler: las rentas

Las rentas o compensación por impago de alquiler es lo más destacado de este tipo de seguros. El límite depende de los meses a los que se haya suscrito el tomador, lo más habitual es que sean de 6, 9, 12 y 18, y en algunos casos de hasta 24 meses. En cualquier caso, se trata de un adelanto de las rentas por lo que el asegurado cobraría mes a mes sin la necesidad de esperar a la sentencia o al desahucio. Ahora bien, al analizar qué cubre el seguro de alquiler es muy aconsejable comprobar que la aseguradora realice el pago de las rentas aunque no exista una declaración judicial de insolvencia del inquilino, ya que en algunos casos forma parte de los requisitos imprescindibles. El seguro de alquiler también suele cubrir lo siguiente:

  • Pérdida de alquileres en caso de incendio: En virtud de esta garantía, la empresa aseguradora pagará al asegurado una cantidad mensual igual al alquiler acordado en el contrato de arrendamiento mientras la vivienda sea considerada totalmente inhabitable a causa de un incendio, explosión o impacto de un rayo.
  • Indemnización por actos vandálicos al continente y al contenido: Generalmente, solo cuando este ha sido provocado intencionadamente, además la cobertura suele ser de hasta 3.000 € (continente y contenido).
  • Indemnización por impago de suministros: Se aconseja revisar las cláusulas, puesto que no todos los seguros lo incluyen.

Garantías del seguro de piso de alquiler relacionadas con la defensa jurídica

En este sentido nos encontramos con varias coberturas, las más destacadas son las siguientes:

  • Acción de desahucio: Para recuperar la posesión y reclamar rentas, esta cobertura generalmente alcanza hasta 10.000 €. Sin embargo, en algunas aseguradoras, la cantidad se reduce a 1.500 € si el abogado seleccionado no es el proporcionado por la compañía.
  • Defensa penal del arrendador:Ante posibles imputaciones por los hechos ocurridos por su condición como propietario o titular del inmueble.
  • Defensa y reclamación de derechos: Derivados del contrato de arrendamiento y distintos a los del desahucio, los de la reclamación de rentas y los de conflictos relacionados con la propiedad.
  • Asesoramiento jurídico telefónico: Proporciona orientación y respuestas inmediatas a consultas legales relacionadas con su condición de propietario o titular de derechos sobre el inmueble cubierto por el seguro.
  • Asistencia en la gestión de documentos legales: Incluye la redacción y revisión de documentos, solicitudes y cláusulas contractuales de documentos legales privados.
  • Reclamación por incumplimiento de otros seguros: El seguro de alquiler obliga a la aseguradora a defender o reclamar los derechos del asegurado ante incumplimientos (por acción u omisión) de otras aseguradoras privadas o del Consorcio de Compensación de Seguros con las que el asegurado tenga cobertura. Esta cobertura generalmente incluye el costo de los honorarios de las peritaciones contradictorias previstas en dichas pólizas, en la parte que debe asumir el asegurado.
  • Defensa subsidiaria de la responsabilidad civil: Brinda defensa al asegurado en caso de que un tercero le reclame daños y perjuicios.
  • Reclamación de daños no contractuales: Asegura la reclamación, ya sea amistosa o judicial, de los daños y perjuicios sufridos por el asegurado debido a daños materiales al inmueble arrendado y/o a los bienes muebles ubicados en su interior que sean de su propiedad.

Los gastos jurídicos generalmente cubiertos en un seguro de alquiler son los honorarios de abogados, derechos de procuradores y poderes para pleitos; los casos de peritajes, tasas, costas y certificados; las fianzas penales exigidas para garantizar la libertad provisional; gastos del procedimiento en caso de mediación de conflictos; y los gastos de arbitraje que fueran a cargo del asegurado. Por supuesto, todo ello debe revisarse a la hora de contratar el seguro para verificar si está incluido en la póliza.

¿Qué cubre el seguro de impago de alquiler? Otras coberturas

Y, por último, hablamos de otras coberturas que suelen estar incluidas en otros seguros y que también pueden resultar muy interesantes para los propietarios de viviendas. Estas son las siguientes:

  • Limpieza de la vivienda: En caso de desahucio (tras el lanzamiento) o cuando hay un cambio de inquilinos (por un número de horas, con las condiciones reflejadas en la póliza).
  • Gestión de cambios de suministro: Se asume el coste del cambio de titularidad de los contratos de suministros (luz, agua, gas…).
  • Gastos de cerrajero: En el momento del desahucio. Incluye la sustitución de la cerradura por una de características similares.
  • Coberturas especiales: Como el certificado de eficiencia energética o asesoramiento técnico en la factura eléctrica (depende de cada compañía).

Diferencia entre un seguro de alquiler y un alquiler garantizado como el de SEAG

Lo primero que hay que dejar claro es que SEAG (Sociedad Española de Alquiler Garantizado) no tiene la naturaleza jurídica de operación de seguros, sino que es una prestadora de servicios jurídicos y garantías de alquiler. Por lo tanto, no está supervisada por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, que es la que revisa y controla el sector de seguros y de fondos de pensiones en España. SEAG mejora todas las prestaciones del mercado, cubriendo mensualmente el alquiler y de manera indefinida sin necesidad de esperar sentencia gracias al servicio de garantía indefinida. Además, sufraga cualquier gasto derivado de una reclamación por impago y compensa los daños por actos de vandalismo desde el primer euro. En comparación con un seguro de alquiler, SEAG mejora las prestaciones de la siguiente manera:

  • Impago: Garantiza las rentas de manera indefinida hasta la recuperación de la vivienda.
  • Defensa jurídica: En un seguro de alquiler la cantidad de la cobertura de defensa jurídica suele ser de hasta 3.000 euros, mientras que SEAG se ocupa de todos los trámites y sin límite de presupuesto.
  • Actos de vandalismo: Las compañías suelen cubrir los daños ocasionados por los inquilinos premeditadamente y con franquicia entre los 300 € y 500 €, mientras que SEAG repara los actos de vandalismo sin franquicia.

¿Quieres más tranquilidad y seguridad a la hora de alquilar tu vivienda? Recuerda que puedes solicitarnos más información sin compromiso. ¡Estamos aquí para ayudarte!

Alquilar una vivienda a personas extranjeras en 2026: documentos y garantías

Propietaria y candidata revisan la documentación de un alquiler de vivienda

Una candidata llega a la visita con pasaporte, contrato de trabajo y nóminas de otro país. Quiere instalarse en España y puede pagar la renta, pero aún no tiene historial bancario local. La falta de un documento español habitual no significa que debas aceptar la operación a ciegas. Tampoco justifica descartarla por su nacionalidad.

Para alquilar una vivienda a personas extranjeras, identifica a quien firmará, comprueba sus ingresos con criterios proporcionados y acuerda un canal claro de pagos y notificaciones. El artículo anterior de SEAG usaba cifras de hogares de 2018 y 2019 que ya no servían para responder a la duda práctica del propietario. Esta versión se centra en la contratación de 2026, sin convertir la nacionalidad en un indicador de riesgo.

Aplica los mismos criterios de selección a todas las candidaturas

La Ley 15/2022 protege la igualdad de trato en el acceso a la vivienda. Quien oferta un alquiler al público no debe rechazar una negociación ni imponer condiciones distintas por causas discriminatorias. La solvencia se analiza con hechos económicos, no con estereotipos sobre procedencia, idioma o situación familiar.

Define antes de publicar la vivienda qué renta es asequible para tu operación, qué prueba de ingresos aceptarás y qué información necesitas para firmar. Aplica la misma lógica a una persona española, comunitaria o de fuera de la Unión Europea. Puede haber documentos diferentes para acreditar un mismo hecho. Una nómina extranjera no es idéntica a una española, pero puede revisarse junto con contrato, ingresos en cuenta y duración del empleo.

Si una candidatura necesita traducción o aclaración, pide solo lo que permita interpretar el documento. Evita exigir una garantía adicional por la nacionalidad. Cualquier garantía debe responder a la evaluación individual y a los límites que marque la ley para el tipo de alquiler.

Identifica correctamente a quien firma el contrato

El contrato debe recoger nombre, documento de identificación, domicilio de notificación y datos de contacto de las partes. Muchas personas extranjeras disponen de NIE y tarjeta de identidad de extranjero. Otras se identifican inicialmente con pasaporte u otro documento válido. No todas las situaciones documentales son iguales y ciertos trámites posteriores pueden exigir un número fiscal.

No presupongas que la ausencia de NIE impide por sí sola toda firma ni que un pasaporte basta para cualquier gestión administrativa. Antes de cerrar la operación, pregunta qué identificación necesitarán el depósito de la fianza, la facturación o la entidad que gestione una garantía. Si surge una duda específica de extranjería o fiscalidad, consúltala por la vía adecuada.

Anota también a las personas que residirán en la vivienda y quién responde contractualmente de la renta. La identificación de ocupantes no autoriza a acumular copias de documentos de familiares sin necesidad. La guía de documentación habitual para alquilar un piso permite ordenar qué pedir y con qué finalidad.

Estudia ingresos obtenidos dentro y fuera de España

Un salario en España suele permitir comprobar nóminas, contrato laboral y continuidad de ingresos. Si el trabajo es remoto para una empresa extranjera, pide documentos equivalentes que permitan valorar estabilidad, importe neto disponible y regularidad de cobro. Si la persona es autónoma, estudia ingresos recurrentes y obligaciones conocidas. No uses un único documento como respuesta automática.

Una oferta de empleo recién aceptada requiere más cautela que varios meses de cobros acreditados, con independencia del pasaporte. Una persona que ya trabaja fuera y se traslada a España puede demostrar solvencia mediante contrato, justificantes de pago y extractos limitados a lo necesario. Lo que importa es la capacidad real de afrontar la renta, no la familiaridad del formato documental.

El artículo de SEAG sobre el estudio de solvencia y el scoring del inquilino explica cómo valorar el riesgo. Si interviene una entidad garante, consulta qué documentación acepta para ingresos extranjeros. Un propietario no debe prometer cobertura antes de que esa entidad confirme la elegibilidad.

Pide datos proporcionales y protégelos

El principio de minimización de datos exige tratar solo la información necesaria para una finalidad definida. En la práctica, eso aconseja pedir pruebas de identidad y solvencia con criterio, limitar accesos y no conservar indiscriminadamente documentos de todas las personas que acudieron a una visita. Explica para qué recabas cada dato y cómo se gestionará.

No hace falta recopilar el historial completo de movimientos bancarios si bastan documentos menos intrusivos para acreditar ingresos. Si un extracto incluye operaciones personales ajenas al alquiler, valora si pueden ocultarse. El análisis económico no da carta blanca para investigar la vida privada. Aplica el mismo estándar de privacidad a cualquier candidatura.

Si una agencia o un proveedor realiza el estudio por ti, identifica quién tratará los datos y qué resultado recibirás. Conserva solo la documentación y el tiempo necesarios para justificar la decisión y gestionar el contrato, conforme a las obligaciones aplicables.

Aclara pagos, cuentas y notificaciones

Una cuenta bancaria extranjera no convierte el alquiler en un impago probable. Lo importante es pactar importe, vencimiento, concepto de la transferencia y una forma de comprobar el ingreso. Si puede haber comisiones bancarias, define quién las asume y evita que el propietario reciba menos renta de la pactada por un acuerdo ambiguo.

Deja un domicilio y una dirección electrónica de contacto válidos según el contrato. Si la persona se desplaza con frecuencia, pregunta cómo recibirá avisos sobre reparaciones, actualizaciones y finalización. Una comunicación verificable reduce conflictos, especialmente cuando los contratantes se mueven entre países.

Imagina que la arrendataria cobra en otro Estado y paga desde esa cuenta el día 3 de cada mes. Si el contrato solo dice «pago a primeros de mes», la fecha de orden y la de abono pueden causar discusiones. Fija una fecha clara, conserva justificantes y acuerda cómo actuar si un pago internacional tarda más de lo previsto.

Revisa fianza y garantías sin crear barreras indebidas

Para un arrendamiento de vivienda, la LAU exige una mensualidad de fianza. La garantía adicional, cuando procede, está sujeta al límite legal correspondiente. Revisa la redacción vigente de la ley y la duración del contrato antes de pedir un aval o depósito extra. La fianza tiene un régimen distinto de una garantía adicional.

No solicites un aval bancario solo porque la persona tenga otra nacionalidad. Si existe una razón económica concreta para pedir respaldo, explica el criterio aplicado y comprueba que la medida respeta la norma. La misma situación de ingresos o antigüedad laboral merece la misma evaluación para cualquier candidato.

La garantía frente al impago contratada por el propietario es otra herramienta. Su condicionado puede exigir documentación de solvencia y definir qué arrendamientos acepta. Ni sustituye automáticamente la fianza legal ni permite imponer al inquilino una contratación prohibida. Contrasta las condiciones antes de presentar la operación como protegida.

Redacta el contrato según el uso real de la vivienda

Si la persona va a residir habitualmente en el piso, redacta un contrato de vivienda habitual con las reglas que le correspondan. Un traslado internacional o un empleo nuevo no convierten por sí solos el alquiler en temporada. Para esta última modalidad debe existir una necesidad temporal real y documentada.

Describe vivienda, renta, duración, gastos, ocupantes, conservación, notificaciones y devolución de llaves. Si hay varios firmantes, deja clara su posición y quién asume cada obligación. La explicación de SEAG sobre vivienda habitual, habitación y temporada permite elegir la modalidad según el uso real.

Un inventario con fotografías firmadas facilita resolver desacuerdos al finalizar. Entrega el contrato en un idioma que ambas partes puedan comprender o facilita una explicación fiable de las cláusulas relevantes. Lo esencial es que la firma refleje un acuerdo entendido, no una traducción automática sin revisar.

Consulta la protección del alquiler antes de firmar

Si quieres reducir el riesgo de cobro, pide a SEAG que estudie el contrato y la documentación de ingresos disponible. La Garantía Indefinida de SEAG combina protección de rentas y defensa jurídica en los supuestos de su condicionado. Su equipo puede indicar qué pruebas de solvencia necesita y si la operación propuesta encaja en la modalidad correspondiente.

SEAG no es una aseguradora. Sus condiciones de garantía, exclusiones y requisitos documentales deben leerse antes de presentar una promesa de cobertura. La nacionalidad del futuro inquilino no debe convertirse en un atajo para aceptar o rechazar el expediente sin examen individual.

Antes de firmar, contacta con SEAG con el tipo de contrato, renta, identidad de los firmantes y pruebas de ingresos disponibles. Así podrás saber qué falta para estudiar la garantía y cerrar el alquiler con criterios claros para ambas partes.

¿Necesito un seguro de alquiler para mi local u oficina?

El seguro de alquiler de locales y oficinas se ha ido adaptando muchísimo a las necesidades del mercado y hoy se ha convertido en la garantía de arrendamiento que más ventajas posee, tanto para propietarios como para inquilinos, de ahí que el producto tenga una de las mayores previsiones de crecimiento.

La principal razón por la que este tipo de seguro está en auge, tiene que ver con el hecho de que facilitan enormemente el alquiler a los arrendatarios, en su mayoría autónomos. Este es especialmente interesante para locales y oficinas de hasta 3.000 metros, la mayor parte de los que actualmente se encuentran en España. Tienen además un precio muy ajustado en torno al 4% de la renta anual, por no hablar de que garantiza el cobro de la renta en un sector que se caracteriza precisamente por un nivel elevado de morosidad.

Hay que indicar, por otra parte, que entre las garantías ofrecidas también se incluyen servicios anexos, como la cobertura por actos vandálicos hasta 3.000 €, la reclamación a otras compañías aseguradoras, contratos de reparación y mantenimiento, defensa del contrato de alquiler, penal del arrendador y reclamación de daños y perjuicios.

Al igual que en el seguro de alquiler, para la contratación del seguro se requiere la realización de un estudio de viabilidad del arrendatario para un alquiler seguro.

Según FOTOCASA, es muy conveniente estudiar bien las diferentes modalidades de contrato de alquiler para locales y oficinas, y en función de esto, contratar un seguro acorde. A la hora de negociar la renta, se debe tener presente que existen varias opciones, renta fija, que siempre tendrá el mismo valor; variable, que se irá calculando en función de los beneficios que obtenga el inquilino; y escalonada, de modo que irá subiendo con el tiempo. Todo dependerá del negocio que se instale en el local.

Aclarar el tipo de obras que se van a realizar. Esto en el caso de que sean precisas para adaptar el tipo de negocio. Tendrán que incluir fotos, planos y puntualizar si el período en obras también conlleva pago de renta o no. Lo más habitual es acogerse a un período de carencia durante el tiempo que estas duren y comenzar a pagar una vez finalizadas.

Desde junio de 2013 es obligatorio por imperativo legal que los locales comerciales tengan su certificado energético. Los gastos de consumo en aquellos locales con una certificación C o más baja se pueden disparar por encima de lo previsto. Por este motivo, es fundamental que los nuevos inquilinos estudien las últimas facturas de los locales que tienen previsto alquilar para evitar desajustes en sus previsiones de gasto.

Datos extraídos de INESE 

¿Es obligatorio? La respuesta es no, pero si es recomendable para un alquiler seguro en caso de impago de alquiler. Cabe destacar que existen otras empresas que mejoran las prestaciones de las aseguradores, alternativas al seguro de alquiler, como lo es el alquiler garantizado de SEAG.

¿Qué es el Real Decreto Ley 7-2019 en el sector del alquiler?

El último año ha sido  un  año  muy  relevante  para  el  sector  del  alquiler seguro  debido  a  la  aprobación  del  polémico Real Decreto Ley 7/2019, de 1 de marzo, de medidas urgentes en materia de vivienda y alquiler.

Como puntos fuertes de dicha normativa ha quedado fijada la duración de los contratos de arrendamiento y prórrogas de los mismos: de 3 a 5 años la prórroga obligatoria, y de 1 a 3 años la tácita para personas físicas; así como de 7 años la obligatoria y de 3 la tácita en el caso de personas jurídicas. En cuanto al precio, se han limitado las subidas anuales de la renta al incremento del IPC y se crea el índice de precios de referencia.

De gran interés para el sector de los seguros de protección del arrendamiento es el establecimiento de límites de las garantías adicionales a la fianza a un máximo de dos mensualidades, no incluida la mensualidad en curso, por lo que el límite máximo es de 3 meses de rentas (1 mes de fianza y 2 meses de depósito).

Con anterioridad a esta ley, no existía ningún límite, así que esta regulación “convierte al seguro de alquiler en la mejor garantía de protección para los arrendadores”, indica Mercedes Robles.

En el mismo sentido, Nicolas Díaz, CEO de TEMPORE PROPERTIES apunta: “El seguro se ha convertido en un bálsamo en la situación actual y, además, las aseguradoras han reaccionado facilitando la máxima colaboración y flexibilidad para poder mantener las coberturas”.

Según las conclusiones del Encuentro Profesional OESA >>100 DÍAS, de julio de 2019, el parque de vivienda residencial en alquiler de España se encuentra muy atomizado, fragmentado en un 96% de pequeños propietarios y un 4% en manos de grandes tenedores.

Resulta fundamental incentivar a ese 96% de particulares arrendadores de sus viviendas para que sigan haciéndolo, e incluso se incremente la oferta de vivienda en alquiler.

Desde Asprima consideran muy relevante evitar la vulneración del derecho a la propiedad privada. “Para que un mercado de alquiler sea sostenible, es necesario guardar un equilibrio entre la salvaguarda de los derechos de los propietarios de las viviendas y los derechos del inquilino”.

No obstante, no debemos olvidar el papel de los grandes tenedores, “socimis” y “servicers”, ya que, ante la creciente demanda, es necesario canalizar la financiación a la promoción del parque de vivienda en alquiler, tanto de vivienda pública como de iniciativa privada.

Javier Íscar, Presidente de OESA, apunta que hay que atraer a los fondos de inversión para que hagan viable la producción de vivienda en alquiler y, a su vez, incrementen la profesionalización de la gestión del alquiler.

En el citado encuentro de OESA, los principales actores del sector inmobiliario instaron a buscar soluciones, recordando que España va a necesitar 90.000 viviendas de alquiler adicionales cada año. En este sentido, muchas voces expertas se alzaron en contra de la extensión de la duración de los contratos.

En un artículo publicado por IDEALISTA como reacción a la entrada en vigor del RDL, se decía que dicha legislación protegía más al inquilino que al propietario.

Gerard Duelo, presidente del COAPI de Barcelona, asegura que “podría favorecer la deflación de los precios del alquiler en grandes ciudades españolas como Barcelona, Madrid, Bilbao, San Sebastián, Valencia o Málaga”. Pero alerta de que puede provocar el efecto contrario: “muchos propietarios pueden optar por no arrendar su vivienda, reduciendo así la oferta y produciendo un incremento de las rentas. El Gobierno debe poner en marcha más políticas de incentivación fiscal para los propietarios de viviendas y, sobre todo, ayudar a los Ayuntamientos a regular de manera efectiva las viviendas de uso turístico (VUT) como forma de incrementar la oferta disponible para alquileres de larga duración”, añade.

En su opinión, incrementar el parque de viviendas de uso social debe seguir siendo una de las líneas de actuación política en lo que a alquileres respecta. “El derecho a una vivienda digna ha de ser preservado a partir de políticas sociales, no en detrimento de los propietarios particulares”, señala Duelo.

No obstante, Fernando Encinar, de IDEALISTA, considera que no va a beneficiar a todos los inquilinos.

En su opinión, “muchos inquilinos lo tendrán más difícil a la hora de encontrar una casa en alquiler: menores de 30 años y mayores de 65, familias en riesgo de exclusión social, trabajadores con contratos temporales, familias monoparentales, autónomos, mileuristas… Los propietarios van a ser mucho más exigentes con el perfil del inquilino y, con la regulación aprobada por el Gobierno y Podemos, hay miles de inquilinos a los que les costará encontrar una casa en alquiler”.

Informe Inese

Alquiler seguro: ¿se alquiló más por la pandemia?

La irrupción a nivel mundial de la pandemia ha cambiado por completo las reglas del juego. Se habla de una fuerte caída de la actividad del alquiler seguro a nivel mundial en 2020 (en torno al 4%), un retroceso muy superior al de 2009, debido a los efectos que están teniendo sobre el conjunto de la economía las medidas de distanciamiento social impuestas por la mayoría de los países para contrarrestar el avance del virus. Sin embargo, para 2021 se espera que el crecimiento se recupere. Los gobiernos están desplegando rápidamente una batería de medidas económicas de una amplitud y un calado extraordinarios con el objetivo de evitar efectos negativos persistentes.

El Gobierno ha reconocido que se trata de un mercado muy atomizado en el que la gran mayoría de las viviendas alquiladas están en manos de particulares, lo que supone que muchos de los ingresos recurrentes de miles de familias pueden provenir del arriendo de uno o varios inmuebles. Por ello, y en palabras de Ricardo Martí-Fluxa, Presidente de la Asociación de Consultoras Inmobiliarias (ACI) para la revista Observatorio Inmobiliario Nº 103, “en una situación como la actual en la que muchas familias se están viendo afectadas por ERTEs, disminución de las jornadas de trabajo u otras situaciones que merman los ingresos domésticos, aplicar cambios regulatorios de la forma en la que se ha hecho en el mercado del alquiler puede colocar a muchos arrendadores en una situación de fragilidad, pese a las limitaciones y moratorias que se han introducido”.

Tampoco descarta la incidencia de las medidas en el caso de los grandes tenedores, por el efecto que pueden tener en la percepción de seguridad jurídica entre los inversores si su aplicación no se limita de forma estricta a la duración de la crisis sanitaria.

Por el momento, la incertidumbre sigue siendo muy elevada y, aunque todavía es muy difícil calcular con exactitud las consecuencias económicas que acabará teniendo esta crisis, muy probablemente serán de una intensidad inaudita, tanto para la economía mundial como para la española y, en particular, para el sector inmobiliario.

La economía española ha experimentado una fuerte recesión en el primer semestre del año 2020, con una caída del PIB del 10% debido, sobre todo, al frenazo de la actividad en los sectores directamente afectados por las medidas de confinamiento, como el comercio, la hostelería, el ocio y el transporte, entre otros, y que representan alrededor del 25% del PIB español. Sin embargo, también influirá el impacto que reciba la mayoría del resto de los sectores, entre los que se encuentra la construcción o los servicios inmobiliarios.

Con todo, se estima que, una vez superada la pandemia, las medidas tomadas por el gobierno puedan permitir una recuperación económica, con lo que el crecimiento del PIB para el conjunto de 2020 se podría acabar situando alrededor del -7,2%, y en 2021 podría acercarse al 7%.

Según el INFORME SECTORIAL Inmobiliario del Segundo Semestre 2020, elaborado por CaixaBank Research, la magnitud del impacto económico de la COVID-19 afectará de manera considerable al mercado laboral y, en consecuencia, a la demanda de vivienda.

La compraventa retrocedió un 39,2% interanual en abril, y para el conjunto del año 2020 se prevé una caída de entre un 30% y un 40%, aunque se espera una recuperación progresiva en 2021.

La incertidumbre sobre las perspectivas laborales futuras y la merma en la renta de los hogares pueden hacer que se pospongan decisiones de inversión de largo plazo. Asimismo, también afectará a la creación de nuevos hogares, dado el deterioro de la situación laboral de los jóvenes, más afectados por la pérdida de empleo, ya que muchos de ellos disponen de contratos de trabajo de carácter temporal.

Datos extraídos de INESE 

Recuerda que SEAG, como alternativa a un seguro de alquiler, garantiza el alquiler seguro de tu vivienda en caso de impago de alquiler.

¿Es suficiente contratar un seguro de alquiler para mi vivienda en alquiler? ¿Tengo que contratar también un seguro de hogar?

Muchos propietarios se hacen la misma pregunta al alquilar su vivienda: ¿es suficiente contratar un seguro de alquiler o también necesito un seguro de hogar? La duda es totalmente lógica, porque ambas herramientas parecen cubrir riesgos similares, pero en realidad tienen funciones muy diferentes.

En 2026, entender bien esta diferencia es clave para evitar errores que pueden salir caros. No se trata de contratar más productos, sino de saber qué cubre cada uno y qué riesgos quedan fuera. Solo así podrás tomar decisiones coherentes y proteger tu vivienda de forma eficaz.

Qué cubre realmente un seguro de alquiler

El seguro de alquiler está diseñado principalmente para proteger al propietario frente al impago de rentas y las consecuencias derivadas de esa situación. Es decir, su función principal no es cubrir daños en la vivienda, sino garantizar ingresos y respaldo legal.

En términos generales, este tipo de protección se centra en:

  • Cobro de rentas en caso de impago
  • Defensa jurídica ante conflictos con el inquilino
  • Cobertura frente a daños derivados del incumplimiento

Esto significa que el seguro de alquiler actúa cuando el problema es el comportamiento del inquilino como pagador, no cuando ocurre un siniestro en la vivienda.

Por eso, aunque es una herramienta fundamental para reducir riesgos, no sustituye otras coberturas necesarias para proteger el inmueble en sí.

Qué cubre un seguro de hogar en una vivienda alquilada

El seguro de hogar tiene una finalidad completamente distinta. Su objetivo es proteger la vivienda frente a daños materiales, independientemente de que haya o no impago.

En el caso del propietario, el seguro de hogar cubre principalmente el continente, es decir:

  • Estructura del inmueble
  • Instalaciones fijas, como agua, electricidad o gas
  • Elementos constructivos como paredes, techos o suelos

Además, suele incluir responsabilidad civil, lo que permite responder ante daños a terceros derivados del estado de la vivienda.

Esto es clave, porque hay situaciones en las que el problema no es el inquilino, sino un accidente, una avería o un siniestro completamente ajeno al pago del alquiler.

La diferencia clave que muchos propietarios no ven

El error más habitual es pensar que el seguro de alquiler cubre todos los riesgos del arrendamiento. No es así.

La diferencia fundamental es esta:

  • El seguro de alquiler protege los ingresos del propietario
  • El seguro de hogar protege la vivienda como activo físico

Ambos productos actúan en escenarios distintos y, por tanto, no son intercambiables.

Por ejemplo, si el inquilino deja de pagar, el seguro de hogar no cubre ese problema. Si hay un incendio o una fuga de agua, el seguro de alquiler no responde.

Por eso, plantear si uno sustituye al otro suele llevar a decisiones incompletas.

¿Es obligatorio contratar ambos seguros?

En España, ninguno de los dos es obligatorio por ley en un alquiler estándar. Sin embargo, eso no significa que sean prescindibles. La clave está en entender que la ley permite libertad de pacto, pero la responsabilidad final sigue siendo del propietario.

En la práctica actual de 2026, el propietario suele asumir el seguro de hogar del continente, mientras que el inquilino puede contratar un seguro para su contenido y su responsabilidad civil.

Esto no es una obligación estricta, pero sí una recomendación ampliamente extendida en el mercado.

Cuándo no es suficiente un seguro de alquiler

Hay situaciones muy claras en las que confiar solo en el seguro de alquiler deja huecos importantes:

  • Cuando la vivienda tiene instalaciones antiguas o mayor riesgo de averías
  • Cuando el inmueble forma parte de una comunidad con posibles incidencias
  • Cuando el propietario quiere proteger su inversión a largo plazo
  • Cuando existe riesgo de daños por agua, incendios o fenómenos externos

En todos estos casos, el seguro de alquiler no cubre el problema principal. El riesgo no es el impago, sino el daño material.

Riesgos reales si no tienes seguro de hogar

No contratar un seguro de hogar puede parecer un ahorro a corto plazo, pero implica asumir directamente ciertos costes que pueden ser elevados.

Algunos ejemplos habituales son estos:

  • Una fuga de agua que afecta a vecinos
  • Un incendio en la vivienda
  • Daños estructurales por causas accidentales
  • Problemas eléctricos o de instalaciones

En estas situaciones, el propietario responde con su patrimonio si no existe cobertura.

Por eso, más que una opción, el seguro de hogar suele ser una herramienta básica de protección patrimonial.

Cómo combinar ambas protecciones de forma inteligente

El enfoque más eficaz no es elegir entre uno u otro, sino entender cómo se complementan.

Un planteamiento equilibrado sería este:

  • Seguro de hogar para proteger el inmueble
  • Garantía del alquiler para proteger los ingresos

Este enfoque permite cubrir los dos grandes riesgos del alquiler:

  • Daños físicos en la vivienda
  • Incumplimiento del inquilino

Además, evita duplicidades y mejora la eficiencia de la protección.

Si quieres entender mejor cómo funcionan estas soluciones, puedes consultar qué es SEAG como alternativa a un seguro de alquiler y cómo se adapta al contexto actual del mercado.

Errores habituales al contratar seguros en el alquiler

Muchos propietarios cometen errores por falta de información o por simplificar demasiado la decisión.

Los más frecuentes son:

  • Pensar que un solo producto cubre todos los riesgos
  • No revisar bien las coberturas contratadas
  • Elegir por precio sin analizar la protección real
  • No adaptar el seguro al tipo de vivienda

También es común no actualizar la póliza cuando cambian las condiciones del alquiler o el perfil del inquilino.

Qué debes analizar antes de decidir

Antes de contratar o descartar cualquiera de los dos, conviene hacer un análisis sencillo pero riguroso.

Debes revisar:

  • El estado de la vivienda
  • El nivel de riesgo de la zona
  • El perfil del inquilino
  • El valor económico del inmueble
  • Tu tolerancia al riesgo como propietario

Además, conviene detectar posibles señales de riesgo desde el inicio, como se explica en esta guía sobre señales para detectar un posible inquilino moroso.

Ejemplo práctico para entender la diferencia

Imagina dos situaciones distintas.

  • Caso 1. El inquilino deja de pagar durante varios meses. Aquí el problema es financiero. El seguro de hogar no actúa.
  • Caso 2. Se produce un incendio en la cocina. Aquí el problema es material. El seguro de alquiler no cubre los daños.

Este tipo de ejemplos ayuda a entender por qué confiar en una sola herramienta puede dejar zonas sin cubrir.

Checklist antes de alquilar tu vivienda

1. Verifica qué riesgos quieres cubrir: impago, daños o ambos

2. Revisa el estado real del inmueble

3. Analiza el perfil económico del inquilino

4. Comprueba qué cubre exactamente cada póliza

5. Evita duplicar coberturas innecesarias

6. Asegúrate de incluir responsabilidad civil

7. Deja claras las condiciones en el contrato

8. Planifica cómo actuarías ante un impago

También es recomendable saber qué hacer si tu inquilino no paga antes de que ocurra, porque anticiparse marca la diferencia.

Qué buscan hoy los propietarios

El propietario actual ya no busca solo protección, sino también claridad y eficacia. Prefiere soluciones que respondan rápido, que no generen conflictos innecesarios y que le permitan gestionar el alquiler con mayor tranquilidad. Por eso, la tendencia no es contratar más productos, sino elegir mejor. Saber qué cubre cada uno y cómo encajan entre sí es lo que realmente reduce el riesgo.

Si lo que buscas es una solución que vaya más allá de lo que ofrece un seguro de impago, la garantía de SEAG funciona de forma distinta: no tiene límite temporal en el cobro de rentas, incluye defensa jurídica sin topes y actúa desde antes de firmar el contrato, con una evaluación preventiva del inquilino. Puedes consultar cómo funciona y en qué se diferencia contactando directamente con SEAG. También puedes revisar las prestaciones del seguro de impago de alquiler.

¿Cuándo pedir aval bancario si ya tienes garantía del alquiler?

Propietario y profesional revisan documentos de garantías para un alquiler

Has encontrado un inquilino con ingresos suficientes y la vivienda parece lista para firmar. Aun así, alguien te aconseja pedir un aval bancario «por si acaso». Si ya has contratado una garantía de cobro, esa exigencia puede duplicar trámites, elevar el coste inicial para el arrendatario y quizá no resolver el riesgo que de verdad te preocupa.

La pregunta cuándo pedir aval bancario si ya tienes garantía del alquiler exige separar la fianza obligatoria, las garantías adicionales que se pactan con el inquilino y la protección que contrata el propietario. También exige revisar la redacción vigente de la Ley de Arrendamientos Urbanos en octubre de 2026. Cada figura cumple una función y tiene límites propios.

Empieza por la fianza legal, que sigue siendo obligatoria

En el alquiler de vivienda, el artículo 36 de la LAU exige una mensualidad de renta como fianza en metálico al celebrar el contrato. No desaparece porque el propietario contrate una garantía frente al impago. La fianza puede responder de obligaciones pendientes al final, pero no debe confundirse con una cuota que el inquilino pueda decidir dejar de pagar durante el último mes.

El depósito ante la administración autonómica depende de las reglas aplicables en el territorio. Conserva el justificante de entrega y de depósito cuando corresponda. Al terminar el alquiler, documenta la entrega de llaves, revisa el estado de la vivienda y liquida lo que proceda. La fianza es una garantía legal con devolución y liquidación propias, no un ingreso ordinario del propietario.

El artículo sobre diferencias entre fianza y depósito de garantía ayuda a ordenar los importes iniciales. Antes de añadir una exigencia al candidato, escribe por separado qué cantidad es fianza y cuál sería garantía adicional.

Comprueba el límite de cualquier garantía adicional

La LAU permite pactar una garantía del cumplimiento adicional a la fianza. En contratos de vivienda de hasta cinco años, o hasta siete si el arrendador es persona jurídica, su valor no puede superar dos mensualidades de renta. La redacción vigente de octubre de 2026 establece además una regla específica para los arrendamientos temporales, con límite de una mensualidad para esa garantía adicional.

Un aval bancario pedido al inquilino debe analizarse como garantía adicional por su valor económico. Cambiarle el nombre no permite saltarse el límite legal. Tampoco conviene repartir la exigencia entre aval, depósito y otra cláusula para superar de hecho lo permitido. Si la duración o la modalidad contractual plantea dudas, revisa el texto vigente antes de firmar.

Por ejemplo, con una renta de 900 euros en una vivienda habitual de duración inicial ordinaria, la fianza legal sería 900 euros. Si pactas otra garantía, calcula su valor conjunto dentro del máximo que corresponda. No anuncies «tres meses de fianza» como si todo fuera la misma figura.

Qué ofrece un aval bancario y qué debes revisar

Un aval bancario es el compromiso de una entidad financiera en los términos del documento emitido. Antes de aceptarlo, comprueba beneficiario, persona avalada, cuantía máxima, obligaciones cubiertas, vigencia, condiciones de ejecución y supuestos de cancelación. Un papel con la palabra «aval» no te asegura que puedas reclamar cualquier mensualidad de forma inmediata.

El coste y la posible inmovilización de fondos suelen recaer en quien solicita el aval. Ese impacto puede hacer que un candidato solvente descarte la vivienda. Si el contrato ya tiene fianza y una protección del propietario, pregunta qué riesgo adicional concreto cubriría el aval y durante cuánto tiempo. La utilidad está en las cláusulas ejecutables, no en la acumulación de nombres de garantías.

No es lo mismo el aval de un banco que el compromiso personal de un familiar. En este último caso hay que identificar al avalista, precisar el alcance y revisar su solvencia. La guía sobre quién puede avalar y qué obligaciones asume el avalista desarrolla esa diferencia.

Qué cubre la garantía contratada por el propietario

Una garantía de alquiler se estudia por su condicionado: qué rentas protege, desde cuándo, con qué requisitos, durante cuánto tiempo y qué asistencia jurídica incluye. El propietario debe confirmar que el contrato y la persona arrendataria son elegibles antes de prometer cobertura. La contratación de una garantía no borra la fianza legal ni convierte automáticamente cualquier incidencia en una renta indemnizable.

La redacción actual del artículo 36 de la LAU prohíbe exigir al arrendatario la contratación de seguros de impago de renta u otras coberturas análogas. Si el propietario quiere esa protección, ha de respetar esa regla y revisar quién contrata y paga el producto. Un aval exigido al inquilino y una garantía contratada por el dueño ocupan lugares distintos en la operación.

La Garantía Indefinida de SEAG contempla rentas impagadas y apoyo jurídico en los casos definidos por su condicionado. SEAG presta servicios jurídicos y garantías, no actúa como compañía aseguradora. Su evaluación del expediente determina si puede contratarse y con qué documentos.

Decide según el riesgo, no según una rutina

Empieza por la renta y los ingresos netos acreditados. Revisa continuidad del empleo, cargas conocidas y coherencia de la documentación. Si la persona trabaja por cuenta propia, observa la estabilidad de varios períodos.

Un solo mes de ingresos altos no describe toda la capacidad de pago. Aplica criterios iguales a situaciones económicas comparables.

La guía de SEAG sobre cómo hacer un estudio de solvencia del inquilino permite preparar esa fase. El resultado puede llevarte a aceptar con la protección que ya tienes, pedir una garantía adicional dentro de la ley o renunciar a una operación que no encaja. Ninguna herramienta convierte una candidatura débil en solvente por sí sola.

Imagina dos personas con la misma renta propuesta. Una acredita ingresos estables durante años. La otra acaba de iniciar un negocio con ingresos variables. La decisión razonable puede ser distinta, pero debe basarse en datos verificables, no en impresiones o condiciones arbitrarias. Si existe una garantía de SEAG, consulta qué perfil acepta antes de redactar cláusulas adicionales.

Evita pedir al inquilino dos veces la misma protección

Haz una tabla sencilla: fianza, aval, depósito adicional y garantía contratada por el propietario. Para cada instrumento anota quién lo aporta, qué obligación cubre, cuándo se puede activar y cómo termina. Si dos medidas buscan el mismo impago pero una de ellas añade una carga elevada sin ventaja real, reconsidera su utilidad.

No mezcles la gestión de un impago con la recuperación de daños. Un aval limitado a rentas no cubrirá automáticamente desperfectos. Una garantía de alquiler puede incluir determinadas prestaciones sobre daños, con condiciones y límites. La fianza puede retenerse solo por conceptos justificables. El contrato y el condicionado mandan sobre los eslóganes comerciales.

También vigila el calendario: un aval que caduca antes del período relevante deja de aportar la protección imaginada. Una garantía contratada tarde puede no cubrir un problema ya iniciado. Prepara la selección y las condiciones antes de entregar llaves.

Deja claro en el contrato lo que realmente se pacta

Identifica la fianza por separado y describe cualquier garantía adicional con importe, forma, duración y devolución o cancelación. Si hay aval bancario, incorpora o referencia correctamente el documento emitido. Evita fórmulas vagas como «el inquilino aportará un aval suficiente» sin cuantía ni condiciones.

Explica también cómo se acredita el pago mensual, dónde se envían avisos y qué ocurre ante una falta de ingreso. Una cláusula clara puede evitar más conflictos que una exigencia económica mal descrita. Si cambias el inquilino, la renta o la duración, consulta cómo afecta a las garantías vigentes.

Antes de firmar, comprueba de nuevo el conjunto de cantidades exigidas al arrendatario. La fianza legal y la garantía adicional tienen límites distintos. La cobertura contratada por ti tiene sus propias condiciones y no debe presentarse como una obligación del inquilino si la ley lo prohíbe.

Pregunta a SEAG si el aval aporta algo a tu operación

Si ya tienes o estás valorando una garantía de SEAG, envía el tipo de alquiler, la renta, la documentación de solvencia y la propuesta de aval. Su equipo puede indicar si el perfil encaja con la garantía, qué documentos faltan y qué prestaciones incluye el producto. Así sabrás qué protección tienes antes de imponer otra exigencia al candidato.

Contacta con SEAG para revisar la modalidad aplicable y el condicionado. Si finalmente pactas un aval, pide asesoramiento jurídico sobre su redacción y sobre el límite de garantías adicionales que corresponda al contrato. La mejor decisión es la que cubre un riesgo identificado y puede ejecutarse conforme a la ley.

¿Cuál es el perfil del propietario e inquilino para un alquiler seguro?

A partir del informe publicado por TECNOCASA, podemos establecer una comparativa entre los perfiles medios de arrendatario y arrendador en un alquiler seguro.

En el perfil del arrendador se muestra un mayor porcentaje de pensionistas (27%), españoles (94%) y casados (64%). En cambio, no se presenta un perfil de edad mayoritario.

Por su parte, un arrendatario tipo sería una persona soltera, con un contrato laboral indefinido, de edad comprendida entre los 25 y 44 años, y mayoritariamente de nacionalidad española.

En cuanto al nivel de estudios, los datos son muy similares en ambos perfiles.

Se recomienda alquilar de forma segura, mediante un seguro de alquiler o empresas similares para hacer frente al impago de alquiler. 

PERCEPCIÓN DEL MERCADO DEL ALQUILER

Los precios de alquiler y venta de las viviendas son considerados un problema muy importante o bastante importante por el 51,4% y el 55,1% de los encuestados, respectivamente.

Más de un 80% de las personas encuestadas insta a las distintas Administraciones públicas a adoptar medidas de fomento del alquiler como forma de resolver el problema de la escasez de vivienda y de los altos precios. En este sentido, se valoran positivamente medidas como el aumento de la seguridad jurídica, la creación de un parque de vivienda pública en alquiler, la construcción o rehabilitación de viviendas con destino al alquiler, así como las ayudas y desgravaciones fiscales.

Los motivos para elegir un tipo de solución habitacional u otra son importantes. La opción del alquiler es, para el 42,3% de los encuestados, por no disponer de ingresos suficientes para acceder a una vivienda en propiedad, seguido de un 15% de personas que no quieren afrontar una hipoteca y otro 15% que prefiere disponer de mayor movilidad en la residencia.

Datos extraídos de INESE 

¿Cuántas personas viven de un alquiler seguro en España?

El número de hogares en régimen de alquiler seguro en España representa aproximadamente el 25% del total del parque  inmobiliario residencial.

Podemos fragmentar dicho mercado en:

·  alquileres a precio de mercado,

·  alquileres a precio inferior al precio de mercado

·  y alquileres en cesión gratuita.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE, el alquiler a precio de mercado en España ha pasado de representar el 9,5% del total en el año 2005 a alcanzar un 14,8% en el año 2018. En los últimos años se han alcanzado cifras máximas, aunque muy alejadas de la media europea, fijada en un 30,7%.

Según los datos de los Censos de Población y Viviendas facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), de manera tradicional, el mercado del alquiler en España se ha caracterizado por tener una caída constante como modo de elección de residencia o régimen de tenencia. 

Así, tenemos una fuerte reducción entre 1950, con una penetración del 51%, hasta 2001, año en el que se redujo al 17,8% de los hogares.

Sin embargo, desde dicho año, se invirtió la tendencia a la baja y ha ido creciendo hasta situarse en un 21,1% en el año 2011 y rondar el 25% actual para viviendas principales.

En cuanto  a  la  catalogación  de  los  arrendamientos,  destaca  un  significativo  aumento  del  arrendamiento  a  precio de mercado, que representaba el 14,8% en el año 2018, alcanzando de esta forma el valor máximo de los últimos años. Por su parte, el porcentaje de hogares en una vivienda en alquiler a precio inferior al de mercado se mantiene estable en los últimos seis años, situándose en 2017 en el 2,7% y la cesión gratuita se mantiene estable, con un porcentaje que fluctúa en torno al 6,5%-7% de los hogares.

Debido a las circunstancias del mercado inmobiliario, el porcentaje de familias que residen en una vivienda en propiedad se ha ido reduciendo desde el 80,5% del año 2005 hasta situarse en el 76,1% del año 2018.

El porcentaje de personas que alquilan en España ha ido aumentando a un ritmo medio anual del 0,5 % durante los últimos 15 años, lo que equivale a unos 90.000 nuevos hogares de alquiler cada año. Con ello aumenta la preocupación de los propietarios por tener un alquiler seguro ante la incertidumbre de un impago, buscando un seguro de alquiler.

La población en España ha crecido mucho más rápido en los últimos 20 años que en el resto de las grandes economías europeas. El INE habla de 120.000 nuevos hogares cada año entre 2018 y 2033, y, sin embargo, la construcción de nuevas viviendas se aleja mucho de las 120.000 necesarias: en 2019 tan solo se habían terminado unas 70.000 unidades

Como resultado, alrededor de  90.000  de  los  120.000  nuevos  hogares anuales querrían  alquilar y no comprar. 

En este sentido, la brecha entre la oferta y la demanda de hogares de alquiler es mayor incluso que en el mercado inmobiliario de compraventa.

En cuanto a la distribución por comunidades autónomas, es en el País Vasco (83,1%), Extremadura (82,8%), La Rioja (82,6%), Castilla y León (82,1%), Murcia (80,1%) y Andalucía (79,6%) donde hay más hogares en régimen de propiedad, de acuerdo con los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida de 2018.

Por el contrario, las comunidades autónomas donde hay más hogares en régimen de alquiler y cesión de la vivienda son: Canarias (34,5%), Baleares (34,1%), Cataluña (30,4%) y Madrid (26,6%), además de la ciudad autónoma de Ceuta (27,7,6%). También, resulta significativo que, en dos comunidades autónomas, la vivienda en cesión gratuita represente un mayor porcentaje que el alquiler a precio de mercado: Extremadura y Galicia.

Datos extraídos de INESE

Alquiler garantizado: diferencia entre un lanzamiento por impago y un desahucio

El proceso de desahucio de un inquilino suele ser bastante tedioso y supone un periodo de mucho estrés para los propietarios, sin embargo, es una realidad que afecta a las dos partes y lamentablemente cada vez ocurre con más frecuencia. Es importante entender en qué consiste exactamente, así como cuáles son las fases y el procedimiento adecuado para saber cómo actuar correctamente. Al igual que también es importante conocer la diferencia entre desahucio y lanzamiento, para que no haya confusiones. En este artículo te ayudamos a entender todo esto para aportar luz en el proceso. ¡Sigue leyendo!

¿Qué es un desahucio?

Enfrentarse a una situación de impago de alquiler es algo muy delicado y tedioso que suele repercutir en una pérdida de tiempo y dinero para el propietario de un inmueble. Es muy habitual que dentro del ámbito del impago de alquiler la palabra “desahucio” se repita constantemente, lo que influye en que sea confundida erróneamente con la fecha de lanzamiento del desahucio. Lo primero que debes tener claro es que el desahucio es el nombre que se le da a todo el proceso, desde el momento en el se demanda al inquilino hasta que por fin sale de la vivienda.

¿Cuáles son las fases de un desahucio?

El proceso de un desahucio comienza desde el primer momento en el que tiene lugar el impago de alquiler. Si un inquilino deja de pagar un único mes ya está incumpliendo el contrato, ahora bien, si esto se repite, el propietario deberá mandarle un comunicado por escrito (burofax) requiriéndole el pago de las cuotas. Las fases que debe seguir son las siguientes:

Remitir burofax al inquilino

Lo primero de todo es enviar un comunicado por escrito al inquilino requiriéndole el pago de las mensualidades, tal y como indicábamos más arriba, para poder iniciar el proceso. En él se debe indicar que en caso de no ponerse inmediatamente al día se procederá a emprender acciones legales. En general, este paso es opcional, si el propietario considera que puede ser útil, aunque si piensa que no va a cambiar la situación, entonces puede ahorrárselo para no perder más tiempo y dinero (en caso de hacerlo con un abogado).

Demanda de ejecución del desahucio y lanzamiento

Para este paso es fundamental contar con un abogado y con un procurador. Para ello es necesario, además, tener a disposición el contrato de alquiler. También es conveniente disponer de la escritura de propiedad (aunque no obligatorio). En sí, la demanda o escrito solicitando el lanzamiento del desahucio tiene tres peticiones que son las siguientes:

  • Condena de pago de las rentas hasta el último día que esté ocupando la vivienda.
  • Lanzamiento físico de la vivienda.
  • Condena al pago de las costas judiciales (abogado, procurador contrarios…).

Qué es el lanzamiento en un desahucio: la última fase

El lanzamiento es la fase final, el momento en el que se devuelve el inmueble al propietario. Tras la demanda de ejecución del desahucio y lanzamiento, y antes de 3 meses, el juzgado notificará el plazo del lanzamiento de desahucio (es decir, el momento exacto en el que se ejecutará). Es importante señalar que puede haber un eventual juicio y sentencia tras recibir la notificación (generalmente, esto ocurre entre un 10% y un 20% de los casos) lo que puede ralentizar un poco la solicitud de lanzamiento del desahucio. En cualquier caso, el juicio debe celebrarse antes de la fecha de la notificación del lanzamiento del desahucio. También puede concurrir una prórroga de lanzamiento del desahucio excepcional por parte del gobierno (y que afecte de manera global a todos los hogares vulnerables), como vimos recientemente a finales de 2023.

Por lo tanto, cuál es la principal diferencia entre lanzamiento y desahucio

Como hemos explicado a lo largo de este artículo la diferencia entre desahucio y lanzamiento está en que este último forma parte de las fases del desahucio, en concreto se corresponde con la última fase, que es cuando tiene lugar la expulsión del inquilino por parte de la fuerza pública de una propiedad que no es suya y el propietario recupera su vivienda. Es importante hacer mención a que podríamos añadir un último paso, posterior al lanzamiento, que es el de la satisfacción de la deuda. Es decir, después de que el inquilino haya sido expulsado de la vivienda se llevan acciones judiciales para averiguar el patrimonio que tiene disponible y se procede al embargo (en caso de haberlas) hasta satisfacer por completo la deuda dejada en rentas impagadas, gastos de abogado y procurador, tasas judiciales, intereses generados…

Cuánto dura un desahucio y por qué contratar un servicio de garantía de alquiler

El proceso puede variar dependiendo de cada caso y de cada región. Si no hay oposición, este será más ágil, en cambio si existe algún juicio paralelo puede alagarse. Debes tener en cuenta que en España el plazo mínimo para que se haga efectivo un desahucio por impago de alquiler es de seis meses. Ahora bien, lo cierto es que la media es superior, entre los 7-8 meses e incluso puede prolongarse hasta los 12 meses. En Sociedad Española de Alquiler Garantizado hemos aportado tranquilidad y estabilidad a varios de nuestros clientes, garantizándoles el cobro de sus cuotas hasta el lanzamiento (desahucio). Por supuesto, como indicábamos, el tiempo puede variar dependiendo de cada caso, como puedes leer en las opiniones de nuestros clientes que han aprovechado el servicio de alquiler garantizado.

¿Quieres disfrutar de la mayor tranquilidad posible mientras alquilas tu vivienda? SEAG te da la oportunidad de aprovecharte de una garantía indefinida de tus cuotas en caso de sufrir un impago de alquiler y hasta recuperar tu vivienda. Te garantizamos todas las mensualidades impagadas de manera indefinida hasta esta última fase del proceso de desahucio que llamamos lanzamiento, además de todos los costes derivados del proceso judicial. Nuestro servicio de defensa jurídica integral pone a tu disposición abogados especializados para llevarlo a cabo.

¿Es obligatorio el seguro de impago de alquiler?

Una de las dudas más habituales entre los propietarios de inmuebles en alquiler es la de si es obligatorio el seguro de impago de alquiler. No es de extrañar teniendo en cuenta todas las informaciones que pueden encontrarse al respecto en la web —muchas de ellas con datos imprecisos o incorrectos— y a los cambios en las normativas que, en algunos casos, pueden dar lugar a confusión. En este artículo te ayudamos a resolver las dudas sobre el seguro de piso de alquiler obligatorio. ¡Sigue leyendo para informarte al detalle!

¿Qué es un seguro de impago de alquiler o un alquiler garantizado?

Uno de los problemas más habituales a los que puedes enfrentarte como arrendador es el de hacer frente al impago del alquiler en caso de que los inquilinos no cumplan con sus obligaciones a final de mes. Ahora bien, existen alternativas cuyo objetivo es remediar este problema. Tanto el seguro de alquiler como el alquiler garantizado tienen como fin principal ofrecer garantías de seguridad al propietario de un inmueble y coberturas frente al impago de alquiler, entre otras coberturas. Ambos servicios tienen la misma finalidad, aunque las cláusulas y la naturaleza jurídica entre uno y otro varían considerablemente.

¿Es obligatorio el seguro de impago de alquiler?

No es obligatorio, ahora bien, sí es muy recomendable. Y es que cada vez son mayores las situaciones de impago de alquiler y los procesos hasta recuperar la vivienda pueden alargarse a más de 12 meses. Tener un alquiler garantizado te permitirá contar con la mayor tranquilidad posible a la hora de arrendar tu vivienda.

¿Es obligatorio tener seguro de hogar en alquiler?

Otra cosa muy diferente es la del seguro del hogar, que no tiene nada que ver con el seguro del alquiler o el servicio de alquiler garantizado, pero suele confundirse. El seguro del hogar es obligatorio tanto si el inmueble está alquilado como si no lo está. Este tiene como fin proteger la vivienda frente a los riesgos que pueda sufrir, tanto en continente como en contenido. Pero también —y muy importante— los daños que puedas ocasionar a la vivienda de terceros (materiales y personales), que es lo que se conoce como responsabilidad civil. El seguro de un hogar incluye, por tanto, la cobertura de la responsabilidad civil —como indicábamos—, pero también los daños ocasionados por incendios, por fenómenos atmosféricos, los daños eléctricos, daños por líquidos, roturas de objetos (asegurados previamente), el robo y el hurto, entre otras. En algunos casos también suelen estar incluidos los daños estéticos.

Una de las dudas más habituales en este asunto es la de quién debe asumir los gastos, si el propietario o la persona que se encuentra arrendando la vivienda. La respuesta es depende, por lo general será el propietario —puesto que es la persona que debe encargarse de contratar este seguro desde la adquisición de su vivienda—; ahora bien, puede llegar a un acuerdo con el inquilino (o los inquilinos) puesto que ellos también se pueden beneficiar de las coberturas de continente (objetos y enseres) y de contenido (daños estructurales, al no tener que ser ellos quienes asuman los gastos en caso de haber un siniestro).

¿Por qué deberías contratar un servicio de alquiler garantizado en lugar de un seguro de alquiler?

Aunque comentábamos arriba que ambos persiguen el mismo fin, lo cierto es que hay diferencias considerables entre ambos servicios. Lo primero de todo es la naturaleza jurídica, ya que una entidad se dedica a la operación de seguros (compañía de seguros o correduría de seguros) y otra es prestadora de servicios jurídicos y garantías de alquiler (empresa dedicada al alquiler garantizado). Esto significa que la última, como es el caso de SEAG, no está supervisada por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. Sociedad Española de Alquiler Garantizado (SEAG) hace frente a los posibles riesgos a los que se enfrentan los propietarios (y supera las coberturas o prestaciones de los seguros de alquiler, que puedes ver en este artículo). En este video puedes conocer cuáles son los principales riesgos:

En resumidas cuentas, nos encontramos con los siguiente:

  • Impago: La aseguradora se encarga de abonar las mensualidades no pagadas por el inquilino. En general, cubren hasta doce mensualidades impagadas, aunque el proceso pueda durar más de un año.
  • Defensa jurídica: Incluye todos los gastos relativos al proceso judicial, como burofaxes, abogados, procuradores, notificaciones, requerimientos, tasas de cerrajería, etc. Por lo general, la cobertura es de hasta 3.000 euros en el caso del seguro de alquiler.
  • Actos de vandalismo: La aseguradora cubre únicamente los daños intencionados causados por el inquilino en caso de impago. Normalmente, hay una franquicia de entre 300 y 500 euros, lo que significa que no se cubrirán los daños durante el periodo de alquiler y, en caso de incidente, los primeros 300-500 euros no están cubiertos.

En el caso de SEAG, no obstante, mejoramos todas las prestaciones del mercado. Tendrás tu alquiler garantizado de manera indefinida hasta recuperar tu vivienda. Además, nos ocupamos de todos los trámites y cubrimos cualquier gasto jurídico derivado de una reclamación por impago de alquiler. Por otro lado, reparamos los daños por actos de vandalismo en el inmueble alquilado hasta 3.000 €, desde el primer euro y sin franquicias. En SEAG también cuentas con un servicio de protección contra la ocupación que incluye todo el proceso judicial contra los okupas que hayan ocupado ilegalmente tu inmueble durante los 3 meses siguientes a la finalización de la garantía de alquiler; así como también otras prestaciones adicionales como el impago de suministros (luz, agua y gas), el pago fraccionado del servicio en 12 cuotas o el plus sin carencias. ¿Necesitas más información? Contacta con nuestro equipo para que podamos asesorarte al respecto, para solicitar presupuesto y para ayudarte a despejar todas tus dudas.

¿Qué ocurre si mi inquilino se marcha antes de finalizar el contrato de alquiler? (Video)

Uno de los supuestos que más dudas genera en los contratos de arrendamiento es la resolución anticipada por parte del inquilino. Cambios de trabajo, circunstancias personales o desacuerdos con el arrendador son motivos habituales por los que un inquilino decide marcharse antes de que finalice el contrato firmado. Ante esta situación, el propietario suele preguntarse qué consecuencias tiene esa decisión y si el inquilino puede hacerlo libremente.

La Ley de Arrendamientos Urbanos regula este escenario y establece distintos supuestos en función del momento en el que se produce la salida y del tipo de contrato. En el siguiente vídeo se explica de forma resumida uno de los puntos clave sobre el desistimiento del contrato por parte del inquilino, y a continuación desarrollamos cada caso con mayor detalle.

El inquilino se va antes de los seis primeros meses

En los contratos de arrendamiento de vivienda habitual, la Ley de Arrendamientos Urbanos fija una duración mínima inicial de seis meses. Durante este periodo, el inquilino no puede desistir del contrato libremente, salvo que exista un pacto expreso que lo permita.

Si el inquilino abandona la vivienda antes de que transcurran esos seis meses, el arrendador puede valorar la reclamación de una indemnización por los daños y perjuicios derivados de la resolución anticipada. No existe una cuantía automática, ya que dependerá de las circunstancias concretas y de lo que se haya pactado en el contrato.

Qué ocurre si el inquilino se va después de seis meses, pero antes de un año

Una vez superados los seis primeros meses, el inquilino sí tiene derecho a desistir del contrato. Para ello debe comunicar su decisión al arrendador con una antelación mínima de treinta días, tal y como recoge el artículo 11 de la Ley de Arrendamientos Urbanos.

Ahora bien, este derecho no excluye la posible aplicación de una penalización si así se ha pactado expresamente en el contrato. Para que la penalización sea válida deben cumplirse dos condiciones. En primer lugar, que la cláusula figure de forma clara en el contrato. En segundo lugar, que la indemnización no supere una mensualidad de renta por cada año de contrato que reste por cumplir, o la parte proporcional si queda menos de un año.

Si el inquilino se va antes de finalizar un contrato de alquiler temporal

En los contratos de alquiler temporal, que no se destinan a vivienda habitual y tienen una duración inferior a doce meses, el régimen es distinto. En estos casos no se aplica la protección del artículo 11 de la Ley de Arrendamientos Urbanos.

Si el inquilino abandona la vivienda antes de la fecha pactada, deberá atenerse a lo establecido en el contrato. No existe el derecho automático a desistir a los seis meses, por lo que es fundamental revisar con atención las cláusulas de resolución anticipada en este tipo de arrendamientos.

Qué sucede si el inquilino se va durante la prórroga del contrato

Cuando el contrato ha superado su duración inicial y se encuentra en situación de prórroga legal, se entiende que continúa vigente en las mismas condiciones que el contrato original. Durante este periodo, el inquilino mantiene su derecho a desistir en cualquier momento, siempre que respete el preaviso mínimo de treinta días.

Este escenario es habitual en contratos de larga duración, donde la relación arrendaticia se prolonga más allá del plazo inicial.

Qué ocurre si el inquilino no avisa con treinta días de antelación

El preaviso de treinta días es un requisito esencial para el desistimiento válido del contrato una vez transcurridos los seis primeros meses. Si el inquilino se marcha sin respetar este plazo, el propietario puede valorar la reclamación de una compensación, siempre que dicha posibilidad esté prevista en el contrato.

No obstante, cada caso debe analizarse de forma individual, ya que pueden existir circunstancias excepcionales que modifiquen la aplicación estricta de esta regla.

La devolución de la fianza cuando el inquilino se va antes de tiempo

El propietario está obligado a devolver la fianza una vez recuperada la vivienda, siempre que esta se encuentre en buen estado y no existan cantidades pendientes por suministros o daños. Si transcurre un mes desde la finalización del contrato sin que se haya devuelto la fianza, se devenga el interés legal.

Si el arrendador decide retener total o parcialmente la fianza, debe justificarlo por escrito y aportar la documentación que acredite el destino de ese importe, como facturas o informes profesionales.

La fianza no puede utilizarse automáticamente para compensar impagos de alquiler. En estos casos, el propietario deberá reclamar las cantidades adeudadas por la vía correspondiente, salvo que cuente con un sistema de garantía que cubra los impagos y los costes jurídicos derivados del contrato.

La importancia de una gestión preventiva del alquiler

La salida anticipada del inquilino es una de las situaciones que más conflictos genera en los arrendamientos. Conocer los derechos y obligaciones de cada parte, documentar correctamente las comunicaciones y actuar conforme a la Ley de Arrendamientos Urbanos permite al propietario proteger su posición y reducir riesgos.

Integrar estas situaciones dentro de una gestión responsable y contar con respaldo jurídico especializado aporta mayor tranquilidad ante escenarios imprevistos y facilita una resolución ordenada de cualquier incidencia relacionada con el contrato.

¿Qué hago si mi inquilino no me paga en un alquiler garantizado?

Una de las situaciones más tensas para los propietarios de inmuebles es la de enfrentarse a un impago de alquiler. En primer lugar, por la sensación de desprotección ante una legislación desfavorable y, en segundo lugar, por las pérdidas económicas que le supondrán teniendo en cuenta que las rentas del alquiler suelen ser una de las principales fuentes de ingresos necesarias para hacer frente a sus deudas y gastos. Es por esta razón por la cual en este artículo te explicamos cuáles son los pasos a seguir si un inquilino no paga y cómo proceder según las leyes. ¡Sigue leyendo!

¿Qué hacer si un inquilino no paga? Antes de pasar a la vía judicial

Lo primero de todo, antes de pensar en qué hacer si mi inquilino no me paga, es considerar la posibilidad de que se trate de un mero retraso en el pago del alquiler, puesto que en muchas ocasiones suele deberse a un despiste o incluso que no se haya visto reflejada la operación bancaria en el momento. Tras descartar oportunamente esto último, lo más aconsejable siempre es tratar de resolver el conflicto dejando constancia por vía extrajudicial. Para ello, lo ideal es enviar un burofax al inquilino con certificación de contenido y acuse de recibo o bien por conducto notarial. De esta forma abrirás una vía para dar la posibilidad, si el inquilino no paga, de que se ponga al día con los retrasos o que deje la vivienda por voluntad propia firmando una resolución con entrega de llaves. El burofax también puede servir para dar la posibilidad al inquilino de que te ofrezca una propuesta de liquidación de la deuda.

Es importante aclarar, así mismo, que el impago e incumplimiento del contrato de alquiler es considerado como tal desde el primer momento en el que el inquilino deja de pagar el primer mes. En este caso, el propietario puede iniciar los trámites para reclamar las cantidades pendientes y recuperar la vivienda. Sin embargo, con la nueva Ley de Vivienda, si el arrendatario se encuentra en una situación de vulnerabilidad, un tribunal de justicia puede establecer un período de suspensión que puede variar entre dos y cuatro meses.

Medidas legales si el inquilino no paga alquiler

Si tras la notificación por burofax resulta imposible llegar a un acuerdo de forma amistosa, entonces no nos quedará otra que pasar a la vía judicial, en cuyo caso podrás reclamar la deuda pendiente, el desahucio o ambas cosas presentando una demanda por impago. Ahora bien, debes tener en cuenta que el procedimiento de desahucio puede durar entre 6 y 9 meses en caso de que no haya complicaciones —desafortunadamente, no suele ser lo habitual—. En la mayoría de los casos el periodo desde que se interpone la demanda hasta que se resuelve suele extenderse al doble o incluso el triple de meses, generalmente por colapsos en el juzgado, porque el inquilino recurre a la defensa gratuita, porque intervienen asistentes sociales o porque se interrumpe el proceso por convocatorias de organizaciones o asociaciones, entre otras.

Es importante aclarar, por otro lado, que para presentar la demanda por desahucio debes contar con un abogado especializado y con un procurador, y por supuesto tener a disposición el contrato de alquiler y la escritura de propiedad (aunque esta última no es obligatoria). La demanda incluirá, por lo tanto, la condena al pago de rentas hasta el último día que esté ocupando la vivienda, el lanzamiento físico de la vivienda y la condena al pago de las costas judiciales. Te recomendamos que te informes de cuál es la diferencia entre desahucio y lanzamiento.

Echar inquilino que no paga sin agobios: ¿Es posible?

Como indicábamos al principio, estas situaciones son muy complicadas y estresantes para los propietarios de los inmuebles, sin embargo, existen trucos para echar a un inquilino que no paga y hacerlo sin agobios. La solución está en contar con un alquiler garantizado, como el que te ofrecemos en SEAG. Nuestro servicio se presenta como una solución integral para acabar con los riesgos asociados al alquiler a falta de una normativa efectiva que brinde tranquilidad a los propietarios e inquilinos por igual. Nuestra garantía frente al impago te permitirá seguir cobrando mes a mes en caso de enfrentarte a esta situación, y de manera indefinida hasta la recuperación del inmueble, tanto si alquilas tu vivienda para larga duración como si alquilas por habitaciones. De esta forma podrás continuar con tu vida tranquilamente mientras tiene lugar todo el proceso judicial.

Y no solo eso, el servicio de SEAG incluye así mismo la protección jurídica. Nuestro equipo de abogados especializados en vivienda se encargará de todo el proceso de la demanda de impago para que no tengas que hacer nada. Además, este servicio incluye los gastos de procurador, notificaciones, poderes notariales y tasas judiciales (ahorrándote, de igual manera, el tener que contratar un abogado por tu cuenta para poder presentar dicha demanda). Esta operación de cobertura denominada garantía indefinida no tiene naturaleza jurídica de operación de seguros, siendo que SEAG no es una compañía aseguradora si no una prestadora de servicios jurídicos y garantías de alquiler, y por tanto, no está supervisada por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones.

El equipo de Sociedad Española de Alquiler Garantizado está disponible para darte toda la tranquilidad que necesitas a la hora de alquilar. Además, contarás con otro servicio de cobertura de daños por actos de vandalismo de hasta 3.000 y desde el primer euro, a diferencia de lo que ocurre con los seguros de alquiler que imponen franquicias. Esta cobertura tiene lugar tras descontar los gastos en reparaciones de la fianza del inquilino y siempre y cuando se haya firmado con el inquilino un anexo fotográfico detallado previo en el que se muestre el estado de la vivienda antes de ser alquilada.