Recibes un acta de la junta de propietarios con una derrama aprobada y la pregunta aparece casi al instante: si tu inquilino es quien disfruta del piso, ¿no debería asumir al menos una parte de ese gasto? Es una duda más común de lo que parece, y la respuesta no es tan simple como un sí o un no rotundo.
Para entender si es legal que tu inquilino pague una derrama, conviene repasar qué dice la Ley de Arrendamientos Urbanos, qué excepciones existen y cómo puedes anticiparte a esta situación desde el contrato. En esta guía vas a encontrar un enfoque práctico, con los casos reales que más se repiten y las claves para no cometer errores que acaben en conflicto.
1. Qué es una derrama y por qué se aprueba
Una derrama es una cuota extraordinaria que la comunidad de propietarios aprueba para cubrir un gasto que no estaba previsto en el presupuesto ordinario. A diferencia de los gastos de comunidad habituales, la derrama responde a una necesidad puntual que requiere una aportación económica adicional por parte de cada propietario.
Las derramas se aprueban en junta de propietarios y su cuantía varía en función de la urgencia y la envergadura de la intervención. Algunos motivos frecuentes son los siguientes.
Inspección técnica del edificio (ITE) obligatoria.
Reparación de humedades en elementos comunes.
Renovación de bajantes o acometida eléctrica.
Pintura de fachada o zonas comunes.
Reparación o sustitución de ascensores.
Obras de accesibilidad o eficiencia energética.
No todas las derramas tienen el mismo importe ni la misma naturaleza. Algunas son reparaciones imprescindibles y otras son mejoras que pueden generar debate entre los propietarios.
2. Qué dice la LAU sobre quién paga las derramas
La Ley de Arrendamientos Urbanos es clara en este punto: los gastos extraordinarios de conservación y mantenimiento del edificio corresponden al propietario, no al inquilino. El artículo 21 de la LAU establece que el arrendador tiene la obligación de mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad, lo que incluye los elementos comunes del edificio.
Esto significa que, con carácter general, las derramas aprobadas por la comunidad de propietarios las asume íntegramente el propietario.
El propietario es quien tiene la obligación legal de conservar la vivienda.
El inquilino paga la renta y los gastos ordinarios acordados en el contrato.
Las derramas son gastos extraordinarios que no forman parte de la renta.
Si quieres profundizar en las obligaciones económicas que tiene cada parte, te recomendamos consultar las ventajas de alquilar y convertirte en arrendador, donde se detallan los derechos y responsabilidades del propietario.
3. Excepciones: cuándo podría el inquilino asumir parte del coste
Aunque la norma general es que la derrama la paga el propietario, existen situaciones en las que el inquilino podría asumir parte del gasto. Esto depende siempre de lo que se haya pactado en el contrato de arrendamiento.
Cláusula expresa en el contrato. Si en el contrato se ha incluido una cláusula que atribuye al inquilino el pago de determinadas derramas o mejoras, este podría estar obligado a contribuir. Esta cláusula debe ser clara, concreta y aceptada por ambas partes.
Obras que benefician directamente al inquilino. Si la derrama financia una mejora que incrementa la calidad de vida del inquilino de forma directa, como la instalación de un ascensor o la mejora de la calefacción central, podría negociarse una contribución parcial.
Acuerdo voluntario. Propietario e inquilino pueden llegar a un acuerdo puntual para repartir el coste, aunque no exista obligación legal.
En cualquier caso, lo recomendable es que cualquier pacto de este tipo quede por escrito y forme parte del contrato o de un anexo firmado por ambas partes.
4. Qué ocurre si la derrama se aprueba antes de firmar el contrato
Este es un caso que se repite con frecuencia y genera bastante confusión. Si la derrama ya estaba aprobada antes de la firma del contrato de alquiler, el propietario debería haberla tenido en cuenta al fijar las condiciones del arrendamiento.
Si la derrama ya estaba aprobada y el propietario no informó al inquilino, la responsabilidad recae por completo en el propietario.
Si se refleja en el contrato que existen derramas pendientes y se acuerda un reparto, ese pacto prevalece.
Si se descubre después de firmar, el inquilino no tiene obligación de asumirla salvo que haya firmado una cláusula específica.
La transparencia en este punto evita conflictos posteriores. Antes de firmar, conviene informar al inquilino de cualquier gasto extraordinario aprobado o previsto.
5. Cómo reflejar las derramas en el contrato de alquiler
La mejor forma de evitar problemas es anticiparse. Incluir una cláusula sobre gastos extraordinarios en el contrato de alquiler protege a ambas partes y deja claras las reglas del juego desde el principio.
Especifica quién asume las derramas aprobadas durante la vigencia del contrato.
Diferencia entre derramas de conservación y derramas de mejora.
Indica si existe alguna derrama ya aprobada en el momento de la firma.
Incluye un procedimiento para comunicar al inquilino cualquier derrama nueva.
No se trata de trasladar todos los gastos al inquilino, sino de dejar constancia por escrito de cómo se gestionarán estas situaciones. Una cláusula bien redactada reduce la probabilidad de malentendidos y facilita la resolución si surge algún desacuerdo.
6. Derramas de conservación frente a derramas de mejora
No todas las derramas tienen la misma naturaleza, y esta distinción es relevante a la hora de decidir quién debe pagarlas.
Derramas de conservación. Son las que se destinan a mantener el edificio en condiciones adecuadas: reparar bajantes, arreglar humedades, sustituir tuberías en mal estado. Estas corresponden siempre al propietario, porque forman parte de su obligación de conservar la vivienda.
Derramas de mejora. Son las que se destinan a mejorar el edificio más allá de lo estrictamente necesario: instalación de un ascensor nuevo, reforma de zonas comunes por estética, mejoras de eficiencia energética. Aquí es donde puede existir margen para negociar, ya que el inquilino también se beneficia de estas mejoras durante la vigencia del contrato.
Si quieres conocer qué ocurre cuando el inquilino incumple con los pagos acordados, puedes consultar nuestro artículo sobre qué hacer si tu inquilino no paga el alquiler.
7. Qué hacer si surge una derrama durante el alquiler
Cuando se aprueba una derrama con el contrato ya en vigor, conviene actuar con método para evitar tensiones innecesarias con el inquilino.
Revisa el contrato para comprobar si existe alguna cláusula sobre gastos extraordinarios.
Comunica al inquilino la derrama aprobada, la cuantía y el plazo de pago.
Si no hay cláusula, asume el pago como propietario y no lo repercutas al inquilino.
Si consideras que la mejora beneficia directamente al inquilino, propón una negociación razonada.
Documenta todo por escrito, especialmente si llegáis a un acuerdo puntual.
La clave está en mantener una comunicación clara y evitar decisiones unilaterales que puedan derivar en un conflicto contractual. Si el inquilino percibe que se le cargan gastos que no le corresponden, la relación puede deteriorarse rápidamente.
8. Errores frecuentes al gestionar derramas con un inquilino
Algunos propietarios cometen errores por desconocimiento que pueden complicar la relación con el inquilino o incluso generar problemas legales.
Repercutir la derrama al inquilino sin base contractual.
No informar de derramas aprobadas antes de la firma del contrato.
Incluir cláusulas abusivas que trasladen todos los gastos extraordinarios al inquilino.
Confundir gastos de comunidad ordinarios con derramas extraordinarias.
No conservar justificantes de pago ni actas de la junta.
Evitar estos errores es cuestión de información y de buena gestión documental. Un propietario que documenta y comunica no suele tener problemas con las derramas.
Para entender mejor qué situaciones pueden complicar un alquiler y cómo gestionarlas, te puede interesar nuestro artículo sobre qué hacer si tu inquilino no se quiere ir al finalizar el contrato.
Checklist rápida sobre derramas en viviendas alquiladas
La derrama la paga el propietario salvo pacto expreso en el contrato.
Revisa siempre la LAU antes de repercutir un gasto extraordinario al inquilino.
Diferencia entre derramas de conservación y de mejora.
Incluye una cláusula sobre gastos extraordinarios en el contrato desde el inicio.
Informa de cualquier derrama aprobada antes de firmar.
Documenta cualquier acuerdo por escrito.
No traslades automáticamente la derrama al recibo del inquilino.
Cómo proteger tu alquiler ante imprevistos como las derramas
Las derramas son uno de los muchos imprevistos que pueden afectar la rentabilidad de una vivienda en alquiler. Pero no son el único riesgo. Un impago prolongado o un conflicto legal con el inquilino pueden tener un impacto mucho mayor que cualquier gasto de comunidad.
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