Cuando un inquilino deja una vivienda en mal estado, el propietario puede reclamar judicialmente la reparación de los daños ocasionados. La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), junto con el Código Civil, ofrece un marco legal que protege al arrendador ante este tipo de situaciones. No obstante, antes de iniciar una demanda, es fundamental distinguir entre daños derivados del uso normal del inmueble y los daños intencionados o por negligencia, además de seguir correctamente los pasos del procedimiento judicial. A continuación, te explicamos en qué casos puede presentarse una reclamación, cómo debe redactarse el modelo de demanda y cómo proceder para recuperar la vivienda y exigir una indemnización justa. ¡Vamos a ello!
¿Cuándo puedo interponer una demanda por daños en una vivienda alquilada?
El propietario puede interponer una demanda por daños en una vivienda alquilada cuando el inquilino ha incumplido su obligación legal de conservar el inmueble en buen estado, conforme al artículo 21 de la LAU y al artículo 1563 del Código Civil. Esto ocurre, por ejemplo, cuando el arrendatario deja desperfectos graves, realiza modificaciones no autorizadas o causa daños por negligencia o vandalismo. La ley diferencia entre:
- Desgaste natural: producido por el uso habitual y el paso del tiempo (como pintura envejecida, bombillas fundidas o pequeños arañazos). Estos no pueden reclamarse judicialmente, pues se consideran parte del uso normal de la vivienda.
- Daños o actos de vandalismo: deterioros ocasionados intencionadamente o por descuido grave (roturas de mobiliario, puertas, electrodomésticos, manchas profundas, agujeros en paredes, etc.). Estos sí pueden reclamarse judicialmente y deducirse de la fianza o mediante una demanda.
Para más información sobre esta diferencia y ejemplos detallados, recomendamos consultar el artículo específico sobre “Lo que debes saber sobre los actos de vandalismo para un alquiler seguro”, donde explicamos cómo identificar y acreditar cada tipo de daño.
Modelo de demanda de reclamación de daños en vivienda alquilada
A continuación, se presenta un modelo de demanda por daños en vivienda orientativo y simplificado. Es importante adaptarlo siempre a cada caso concreto y, en lo posible, contar con el asesoramiento de un abogado especializado:
AL JUZGADO DE PRIMERA INSTANCIA DE [CIUDAD]
D./Dña. [Nombre del propietario], con domicilio en [dirección], comparece y EXPONE:
Que interpone DEMANDA DE RECLAMACIÓN DE DAÑOS contra D./Dña. [Nombre del inquilino], con domicilio en [dirección], por los siguientes
HECHOS:
Que ambas partes suscribieron un contrato de arrendamiento de vivienda con fecha [fecha].
Que el inmueble fue entregado en perfecto estado, según consta en el inventario y reportaje fotográfico adjunto.
Que al finalizar el contrato, la vivienda fue devuelta con múltiples daños y desperfectos imputables al inquilino, valorados en [importe], según presupuesto de reparación que se acompaña.
Que se ha intentado resolver el conflicto de forma amistosa, sin éxito.
FUNDAMENTOS DE DERECHO:
Artículos 21 y 27 de la Ley de Arrendamientos Urbanos y artículos 1563 y 1564 del Código Civil.
POR TODO ELLO, SOLICITO:
Que se condene al demandado a abonar al actor la cantidad de [importe total] por los daños causados, más intereses y costas.
[Ciudad, fecha, firma y nombre del propietario o su representante legal]
Pasos para poner una demanda de reclamación de daños en vivienda alquilada
Presentar una demanda requiere seguir un procedimiento legal ordenado y documentado. Estos son los pasos que debe seguir el propietario:
1. Documentar los daños
Antes de iniciar cualquier reclamación, es esencial reunir pruebas. Esto incluye un inventario firmado al inicio del contrato, fotografías o vídeos del estado original del inmueble y del estado tras la entrega. También conviene solicitar un presupuesto de reparación o informe pericial, que detalle el coste de los daños y los distinga del desgaste normal.
2. Reclamar la reparación o compensación amistosamente
Así mismo, antes de acudir a los tribunales, se recomienda notificar al inquilino por escrito (preferiblemente mediante burofax con acuse de recibo) la existencia de los daños y el importe a reclamar. Si el inquilino no responde o se niega a pagar, se podrá interponer la demanda formal. En esta etapa, puede descontarse de la fianza el coste correspondiente si los desperfectos están justificados.
3. Presentar la demanda judicial
Si la vía amistosa no da resultado, se debe interponer la demanda ante el Juzgado de Primera Instancia del lugar donde se encuentre el inmueble. Para reclamaciones de hasta 2.000 €, puede hacerse sin abogado ni procurador; para cantidades superiores, su intervención es obligatoria. El propietario deberá adjuntar contrato, fotografías, facturas y toda la documentación que acredite los daños y el incumplimiento del inquilino.
4. Esperar la resolución judicial y ejecución
Una vez presentada la demanda, el juzgado notificará al inquilino, que podrá oponerse o llegar a un acuerdo. Si la sentencia es favorable, el arrendatario será condenado a pagar el importe de los daños, los intereses y las costas del proceso. En caso de impago, se puede solicitar la ejecución de la sentencia y el embargo de bienes o cuentas del inquilino. En este punto, contar con una entidad especializada como SEAG (Sociedad Española de Alquiler Garantizado) te ofrece una gran ventaja. En primer lugar, porque la cobertura incluye hasta 3.000 € por daños derivados de actos de vandalismo (tras descontar la fianza), y en segundo lugar por la protección jurídica integral, que se encarga de gestionar todo el proceso de reclamación hasta la recuperación completa de la vivienda. Gracias a este respaldo, el propietario evita costes legales y asegura una resolución rápida y efectiva del conflicto. Además, cuenta con una garantía de sus rentas en caso de impago, y también hasta la recuperación del inmueble.
5. Prevenir futuros daños
Una vez resuelto el caso, es recomendable reforzar el contrato de arrendamiento con cláusulas específicas sobre el mantenimiento, el inventario y las penalizaciones por daños. Además, establecer una garantía adicional o contratar los servicios de SEAG es una forma eficaz de prevenir riesgos y alquilar con total tranquilidad.










