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Requerimiento

Un requerimiento es un acto formal por el que se exige a una persona que cumpla una obligación, como pagar una deuda, entregar documentación, cesar una conducta o respetar lo pactado en un contrato. En alquileres, suele utilizarse para reclamar el pago de rentas impagadas, advertir de un incumplimiento o dejar constancia de que una parte ha pedido a la otra que actúe de manera previa a la presentación de la demanda.

El requerimiento puede realizarse por distintos medios, pero su utilidad aumenta cuando permite acreditar el contenido enviado, la fecha y la recepción o el intento de entrega. Por eso, en situaciones de impago de alquiler, se usan con frecuencia comunicaciones fehacientes como el burofax con certificación de texto y acuse de recibo. Lo importante no es solo reclamar, sino poder probar que la reclamación se hizo correctamente.

Qué debe contener un requerimiento en un alquiler

Un requerimiento debe identificar con claridad quién reclama, a quién se dirige, qué obligación se exige y en qué plazo debe cumplirse. En un contrato de alquiler, puede incluir los datos del inmueble, el importe de las rentas pendientes, los meses afectados, la forma de pago y las consecuencias que podrían derivarse si la persona requerida no atiende la comunicación.

La claridad es esencial. Un requerimiento ambiguo puede generar problemas si después se utiliza en un procedimiento judicial. No basta con expresar malestar o pedir una solución de manera informal. Debe quedar claro que se está exigiendo el cumplimiento de una obligación concreta. Si se reclama una deuda, conviene detallar su origen. Si se pide la entrega de llaves, debe indicarse por qué procede. Si se advierte de una acción futura, la advertencia debe formularse de manera comprensible.

En los arrendamientos urbanos, el requerimiento puede tener efectos relevantes. Por ejemplo, en determinados casos de impago, un requerimiento fehaciente previo puede influir en la posibilidad de que el inquilino enerve el desahucio. También sirve para demostrar que el arrendador intentó reclamar antes de acudir al juzgado o que puso en conocimiento del inquilino un incumplimiento.

Ejemplo de vivienda habitual (alquiler de habitación): una propietaria alquila una habitación dentro de su vivienda a una estudiante. Durante dos meses, la estudiante paga solo una parte de la renta y promete regularizar la situación. La propietaria decide enviar un requerimiento formal en el que identifica el contrato, indica las cantidades pendientes, concede un plazo para el pago y advierte de que, si no se atiende la deuda, podrá iniciar las acciones legales correspondientes.

En este caso, el requerimiento no resuelve por sí solo el impago, pero deja constancia de la reclamación realizada de manera previa a acudir a la via judicial. Si la estudiante paga, puede evitarse el conflicto. Si no paga, la propietaria tendrá un documento que acredita que exigió el cumplimiento de la obligación de pago antes de acudir a otras vías y la arrendataria ha hecho caso omiso a ese requerimiento.

Efectos del requerimiento ante un incumplimiento

El efecto principal del requerimiento es convertir una reclamación en una comunicación formal y acreditable. En muchos conflictos de alquiler, las conversaciones por teléfono o mensajes sueltos no bastan para demostrar que una parte exigió a la otra el cumplimiento de una obligación. El requerimiento ordena la comunicación y fija una fecha clara.

También puede servir para interrumpir situaciones de pasividad. Cuando una parte recibe un requerimiento, sabe que la otra ha identificado el incumplimiento y está dejando constancia de ello. Esto puede facilitar el pago, la entrega de información o la corrección de una conducta. En otros casos, no produce una solución inmediata, pero prepara el terreno para una reclamación posterior.

Ejemplo de local comercial: un arrendatario explota una tienda en un local alquilado y deja de pagar la renta de abril y mayo. El propietario envía un burofax reclamando las mensualidades, indicando el número de cuenta para el ingreso y concediendo un plazo concreto para regularizar la deuda. Además, advierte de que, si no se atiende el pago, podrá presentar demanda de reclamación de cantidad y resolución del contrato.

En este supuesto, el requerimiento cumple varias funciones. Informa al arrendatario de la deuda concreta, le da una oportunidad de pago y genera una prueba documental para el arrendador. Si el conflicto llega al juzgado, la comunicación puede ayudar a mostrar que el incumplimiento fue reclamado de forma previa a la presentación de la demanda. También permite ordenar los importes y fechas antes de iniciar una reclamación formal.

Sinónimos de requerimiento

El requerimiento puede relacionarse con expresiones como reclamación formal, comunicación fehaciente, aviso de cumplimiento o exigencia de pago. No todas tienen el mismo alcance jurídico, porque un requerimiento debe permitir acreditar qué se pidió y cuándo se hizo. En alquileres, la expresión más cercana suele ser reclamación fehaciente, especialmente cuando se usa para dejar constancia de un impago o de otra obligación incumplida.